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martes, 4 de octubre de 2016

EL SACRIFICIO

PATIO DE CUADRILLAS ¿Quién no ha encontrado alguna vez  una razón para sacrificarse en beneficio de otros, o sacrificar al prójimo, en su provecho? En ambos casos es una relación plana, horizontal, de tú a tú, entre pares humanos.  
Cuando se cambia el curso de la aflicción y se hace vertical, ya no es uno ni los otros sino la deidad el destinatario; se entra al ámbito de lo misterioso. El sacrificio es inherente a las religiones.

PITÓN IZQUIERDO Digamos algo de los Sacrificios bíblicos: El primero de ellos, esto es, la primera muerte de un animal por agradecimiento al Señor, lo hizo, precisamente, Abel el pastor, con una oveja gorda. Su hermano Caín agricultor por su parte, había hecho una ofrenda de productos agrícolas que no fue del agrado del Jehová. De ahí un regaño a Caín quien tiempo después, resentido, se echó sobre su hermano y lo mató.

PITÓN DERECHO Abel pues, hizo el primer sacrificio, que como fue de agradecimiento, cayó en lo que se conoce como Eucaristía, es decir, no se sacrifica para pedir perdón, ni por haberse alejado de Dios, ni para aplacar su ira, ni buscar la expiación de culpas propias, ni para pedir algo a cambio, que serían las otras causas. El candoroso Abel lo hizo para agradecer las bondades recibidas. (¿Y la Tauromaquia?)

PITÓN IZQUIERDO También el holocausto de Noé, al desembarcar del Arca después del diluvio, fue de agradecimiento. El de Job, una vez terminada su pesada aflicción, fue de agradecimiento, por cierto fue de siete toros (o becerros, según otra versión), y siete carneros. 

PITÓN DERECHO Volvamos a la idea del Sacrificio que está hondamente intricado en los instintos de la humanidad. La Biblia no dice cómo se instauró. Pero lo desarrolla como un sentido profundo de pecado y comunión perdida con la divinidad. También como muestra de lealtad. No se aceptan los sacrificios humanos, que se perdonan en el último instante. Todos los humanos, aún foráneo a la religión, alberga momentos de agradecimiento, de pavor, de ansia de exculparse y vive la necesidad de recibir favores y por eso establece alianzas con su interior, con la ética personal, la moral, su conciencia humanista, o alguien por fuera. Es vital tener un interlocutor definitivo quien nos justifique si fallamos o que nos apapache amablemente, si acertamos. (¿Y la Tauromaquia?)

PITÓN IZQUIERDO Seguimos con el Sacrificio: La Eucaristía católica se celebra millones de veces al día durante la Misa como el agradecimiento del creyente por los favores recibidos. En el caso de los protestantes ellos dedican el Día de Acción de Gracias, el último jueves del penúltimo mes. En la Misa es el cuerpo y sangre de Cristo, en el Día de Acción de Gracias, los sacrificados son millones de guajolotes con diferente nombre y especies cercanas: cóconos, huilotas, güíjolos y pípilas a los que los globalizados hispanohablantes ahora conocen como pavos. (¿Y la Tauromaquia?)

¡VENGA EL TORO!  ¿Cómo fue que la idea de sacrificio bíblico podría haber llegado hasta nuestra Fiesta de Toros? 

PITÓN DERECHO Para proponer una hipótesis y atender esa curiosidad debemos regresar unos cuantos siglos. Habrá que recordar que los inicios de la Fiesta coinciden con la expulsión de los moros y de los judíos de España, hechos que son contemporáneos a la llegada de Colón al nuevo mundo, bajo el reinado de Isabel y Fernando, los Reyes Católicos. Esto se dio en los años finales del Siglo XV y principios del siguiente. Así es como los judíos fueron empujados a una nueva diáspora: a Portugal, África, Europa oriental y al medio oriente.

PITÓN IZQUIERDO Hay que decir que la vida en Iberia ya tenía siglos de incomodarlos. Y aconteció  que no todos los judíos emigran del reino católico, los que optaron por quedarse fueron los Conversos porque tuvieron que sustituir su religión por la católica además, cambiar de apellido. Disposición esta última que generó la abundancia de apelativos que se relacionan con artesanías, profesiones, oficios y otras actividades.

PITÓN IZQUIERDO, OTRA VEZ Deducimos de este hecho histórico que hay una alta probabilidad que entre el gremio de peones de la Fiesta, en aquel entonces iniciándose, estuvieran esos portadores imbuidos en la noción del sacrificio de la carne, sin sangre. La presencia de los Conversos, permite sostener que la visión de los sacrificios en el Antiguo Testamento pudo mantenerse en ellos y los convirtió en portadores, tal vez inconscientes, del Rito.

PITÓN DERECHO  Contemporánea a los judíos Conversos está la presencia, también probada históricamente de los frailes ganaderos de toros bravos que formarían el otro afluente que puso en la Fiesta el sello religioso: jesuitas, cartujos, agustinos, jerónimos, dominicos los que necesariamente, siendo criadores de ganado bravo, al aportar animales a las corridas, casi siempre ligadas a las festividades religiosas del patrono del pueblo, indudablemente estuvieron obligados a conciliar sus actividades taurinas con sus respectivos cánones monásticos.

PITÓN IZQUIERDO Salta una pregunta que aunque lo parezca, no es inoportuna: Hace 150 años ¿Desangraban al toro para descongestionarlo y darle, cuando mucho, dos o tres pases, antes de matarlo? ¿Lo ahormaban para darle dos o tres pases? ¿Le corregían los defectos para darle dos o tres pases?

PITÓN DERECHO Se antoja creíble pensar, entonces, que desangrar al toro cumplía con el atavismo de la ofrenda de carne exangüe que acabamos de tratar y la suerte no sólo preparaba una secuencia de pases, que ahora apenas completaría media de las muchas tandas que espera la afición, sino que la suerte de varas participaba en el Rito señalado.    

PITÓN IZQUIERDO También hay que recordar que en la Fiesta la suerte varas tiene como sinónimo el de castigo ¿Castigo de qué, por qué? ¿Cuál fue el comportamiento que ha tenido el toro para merecer la punición?  Castigar al toro. Se entendería mejor si decimos que el toro es expiatorio porque es el portador de culpas. Necesita desangrarse para que se laven y luego podamos ofrendar su carne. Se le abre la piel para que se derrame la sangre culposa. Es un toro expiatorio, es decir lleva culpas ajenas. Sólo entonces podemos hablar del castigo ritual que recibe. 

RECORTE Salta la duda. Tal vez el asunto sea más profano que sagrado y no lleve tamaña solemnidad. Puede ser que sea cuestión de hambre. Cuando los famélicos torerillos de antaño tenían buen desempeño canjeaban los apéndices ganados por trozos de los animales que ellos mismos habían matado. Para que no tuviera un sabor amargo la carne, siempre se le dejaba escurrir la sangre, antes de la partición.

REMATE FINAL Así pues, entregar los tasajos del toro muerto era concretar la generosidad del ganadero, de la autoridad, o de la chusma y de ahí se pasaba al hartazgo de carne a la leña. No habría pues, elementos de liturgia religiosa. La opinión de muchos, entre ellos Santiago Araúz de Robles es que el origen del toreo es un juego, una fiesta, no una liturgia. Por nuestra parte pensamos que sería un aporte de autores y tratadistas que se pasan.