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martes, 31 de mayo de 2016

El Pana


Señores de barreras y del tendido,
Agiten los pañuelos para decir adiós,
Al Pana, torero por unos reconocido
E indescifrable por otro montón.

Un pase suyo duró nueve temporadas.
Fue una figura de garra  y de zarpazo
Mientras otras tantas tardes
Los areneros borran pases a paladas,
¡Nosotros recojamos señores, aquel trincherazo!


¡Cómo abrías plaza y cómo el capote!
Fuiste torero de fuego y de chispazo
¿Quién como tú?  Encorvado y con ese porte
Y de todos modos señores, ¡aquel trincherazo!

No rendiste a la Gran Figura
Y tú fuiste de pueblo en pueblo
Porque su sombra te tapó por años
Partiendo plazas bajo el mismo cielo
Que da migas a unos, a otros, buen sueldo
¡Pero ni te metió en cintura,
 Y menos te quitó redaños!

Torero de zapatillas a montera
Torero irreverente y de guamazo,
¡Ese par de Calafia, en la frontera!
¡Y no olvidemos, señores, el trincherazo!


Brazos bajos, mirada fuerte y el hombro tenso
Verde y negro arropan el pase de lento trazo
Crispado todo el cuerpo, el momento inmenso,
¡Y viene ¨de’ai ¨ ese trincherazo! 

¡Mi torero!, partías plaza con arrastre lento
Taciturno y de mil parrandas amanecido
Te fuiste como toreabas, silencioso, sin moverte,
Te llevaron maltrecho, sin movimiento
Sin darte cuenta que templabas la muerte.
Después de haber metido la vida en aquel brindis,
Tan amplio y agradecido.

La última mirada al testuz que arde,
Fue desde tablas, sin sacar los brazos
No despediste al toro:
 Dijiste adiós a la tarde,

Y el encuentro se volvió vuelo prolongado,
Y regresaste, sin imaginar la pena 
Tú que tanto la habías besado,
Ibas a recibir, ahora, El Beso de la Arena


 Dios ya dio el Aviso:
Llegó el momento de reposar,
Después del Beso de la Arena
Como nunca te vimos, yaces muy sumiso,
Aplastado, mi Pana,
Disuelto en la pena
De estar muerto, sin estar.