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viernes, 22 de enero de 2016

Temporada Yei Ácatl





PITÓN DERECHO Alguien interesado encontraría rápidamente los malestares que aquejan a la Fiesta Brava, en La Plaza México. Al ingresar al coso vería la desolación de los tendidos. La corrida no ha ocupado ni la décima parte del espacio que los medios otorgan al buffet de espectáculos y diversiones. ¿Se puede afirmar que la escasa concurrencia se debe a esa falta de difusión?  ¿O será que un ente agónico no la amerita? ¿Ciertos antiguos patrocinadores ahora tienen el prurito ecologista?

PITÓN IZQUIERDO El siguiente hallazgo, si suponemos que se sienta junto a algún ¨conocedor agrio ¨ (¿Habrá de otro encaste?), sabrá que ese torero, a quien le festejan hasta el terno, al torear ¨abusa¨ de la punta del engaño y que se le perdona todo porque es una ¨Figura¨. Es decir, diría el asesor accidental; hay toreros que son tramposos, que no torean. Ése es uno. Por eso la gente no viene. Punto.

PITÓN DERECHO Otra dolencia, dice el quejoso: los toros que salen a la arena no son para satisfacer a los bilbaínos, aunque si tienen el trapío justo para evitar broncas de nosotros, los chilangos. Apenitas. Se tiene por una verdad que El Juli agandalló, en su primera aparición (Dos orejas), los toros más robustos del encierro. Se le tomó a mal porque significaría que habría sobrevolado la suerte. El Juli no tiene para dónde hacerse; porque si, de haber realizado el sorteo, le hubiera tocado un toro escuálido, la que se hubiera armado. Si, como se sospecha no hay sorteo en sus apariciones, hubiera escogido el lote más liviano, la bronca hubiera sido atronadora. Lo que, acá entre nos, mejoraría las entradas; porque algunas veces parece que las broncas incitan mejores entradas que los triunfos.

PITÓN IZQUIERDO Díganlo si no, Urdiales (Ovación) y Castella (Una oreja; con autogestión vana de la segunda),  que han tenido buenas actuaciones. En el caso de Urdiales no pudo atizar la entrada en su siguiente aparición. Y por el lado de Castella ha sido incluido en la fecha del Aniversario y no se podrá saber si es por su jalón en las taquillas o simplemente porque lo quieran muestrear en la fecha más importante del calendario taurino; para ver si pega el chicle y se hace torero de La México, ahora que Ponce busca las tablas.  

PITÓN DERECHO Otro de los achaques visibles en lo que va de la temporada, es el capricho de los figurones y el enfado de la afición. Ya vimos lo que se dice de El Juli, además, como no huye de las fechas, ahora lo acosan con photoshops para exagerar su casi infalible Julipié. Las otras figuras no están a salvo del encono: les endilgan enfermedades y operaciones quirúrgicas coincidentes con fechas en La México, pero no en otras plazas más aplaudidoras, a las que van muy repuestos. A El Zotoluco le han llegado los ventarrones de la iconoclasia. Lo abuchean, le piden a gritos que se vaya (¡Zotorruco, ya vete!) olvidan a los Miuras de Sevilla y tantas tardes en que cargó, junto a las orejas, la Fiesta en Méxco. 

PITÓN IZQUIERDO En cierta medida las entradas desalentadoras pueden acreditarse a los anti taurinos. Esos animalistas, tanto como los Villamelones son parte de la Fiesta, aunque con diferente papel.

PITÓN IZQUIERDO, OTRA VEZ Ya resulta obvio que la principal arma de los anti taurinos es su ignorancia blindada. Su logística bélica no incluye estudiar la esencia de lo que combaten. Si mucho, llegan a la localización GPS de las plazas y arenas para exhibir sus camisetas y pancartas. En donde mejor logros se han anotado es el acceso a los recursos necesarios para moverse entre los ayuntamientos y congresos. Están muy lejos de documentarse para entablar una polémica centrada en la tradición y además, los animalistas son insensibles a la estética bárbara de la lidia, que no alcanzan a atisbar. Ahí es cuando su ignorancia los acoraza. La abismal tragedia del pas de deux de toro y hombre, que es la tauromaquia, les resulta inasible y la historia de cinco siglos, descartable.   

PITÓN DERECHO Tal vez esa atroz ignorancia, que es su principal arma, termine siendo su debilidad como corriente de opinión. Si. Reconozcamos la paradoja: Goethe había observado que el hombre tiene en su fortaleza, su principal debilidad. Lo que lo lleva a la culminación, es la causa de su derrumbe. Por el momento los anti taurinos están acorazados por su ignorancia: posteriormente, es nuestro deseo, la misma causará su debacle.

PITÓN IZQUIERDO ¿Y los Villamelones? En lo que va de la temporada la injusticia mayor cometida es la que se les aplica. Una injusticia porque son los que mantendrían la temporada apetecible económica y visualmente. La deserción de ellos es lo que se ve en los tendidos. Y esto da motivo a disertaciones de los ¨conocedores¨ que para explicar su ausencia dicen que porque ¨la gente¨ sabe que los toros no son toros, que las figuras no merecen serlo y que no va a los toros porque no hay ¨verdad¨ sobre el ruedo.

ARRIÓN CON DESARME Entonces, ¿No que son Villamelones?

PITÓN IZQUIERDO Es decir, las malas entradas se deben a que la gente es sabia, no se deja engañar, y cuando medio llenan y le aplauden a otro que no sea el preferido, los conocedores hablan de la oclocracia, esto es, el poder excesivo de la chusma para conceder trofeos. Ahora sí que se antoja gritarles a los aficionados: ¡No se hagan bolas!

PITÓN DERECHO ¿Y el toro? Esos toros con ruta de entrada y vuelta en U, sin tirar cornadas y que llevan en las puntas la ¨nobleza¨. Según algunos lo hacen porque como pastan en las dehesas, tan encogida por la reforma agraria, se acostumbran a convivir con los humanos de quienes no reciben agresiones ni provocación. Por lo tanto, la mayor parte de las veces, cuando llegan a la plaza son incapaces de considerar al torero como enemigo para  acosarlo a cornadas. Es el capote y la muleta, que no han visto, lo que les provoca su enojo, cuando son bravos y ya están sobre la arena. Tal es una explicación no del todo desechable. Aunque Coello Ugalde, menciona un caso contrario que vivió Bernardo Gaviño, en Venezuela. (Bernardo Gaviño y Rueda. Español que (…) México, 2012. UNL. 453 pp. El relato aparece en la pág. 244) Cuando la convivencia con los humanos no impidió la bravura frente al torero. Bueno, pues esos toros ya  acostumbrados a los humanos y seleccionados por su inocencia, no dan emoción a sus embestidas, o como algunos dicen, ¨no trasmiten¨. Es lo que usualmente pasa en La México.

PITÓN IZQUIERDO ¿Y qué decir de la empresa, que es el villano favorito de tiros y troyanos? Los empresarios no están para perder dinero, aunque si hay algunos que están para darse el gusto taurino y el desgano numismático. Y si perdieran, la mayoría se ¨taparía¨ ipso facto. ¿Pero qué no ganaría aún más dinero si pusiera buenas corridas en La México? ¿Por qué no lo hace? Luego la pregunta obligada que tiene tantas contestaciones como consultados haya, ¿Cuáles serían las buenas corridas?

PITÓN DERECHO Un punto que hay que tener presente siempre es el curioso efecto del  jet lag entre Iberia y Anáhuac. Curioso porque hace que los valores éticos de los toreros españoles se sustituyan. En efecto, el trastorno por el cambio de horario derrumba la arrogancia torista de las figuras hispanas y construye la complacencia ante los toros aclimatados mexicanos. En el viaje contrario los mexicanos  se destartalan con el toro español. Aún así los toreros españoles que vienen a decir cómo se torea, no siempre le encuentran al ¨aire¨ al torito mexicano. Y los nuestros cuando van a torear aquellos toros, algunos de éstos deliberadamente escogidos para que aflore la falta de sitio, no encuentran el  ¨son¨ del  toro hispano y cuando lo hacen, el rigor de Usía se impone; mientras aquí nuestro Unodostrés algunas tardes se retuerce entre los silbidos y el timbrazo.  

PITÓN IZQUIERDO Hay otro factor que también influye en el desarrollo de las temporadas en La México. La reglamentación impide que en un cartel haya menos mexicanos que extranjeros. Entonces la luminosidad de los carteles no es tanta porque no pueden integrarse una tercia con dos extranjeros. El nacionalismo taurino mexicano se originó con Bernardo Gaviño, pero necesariamente ya con un toro aclimatado a la geografía y al gusto mexicano. A partir de ahí el toreo ¨a la mexicana¨ siguió con Ponciano Díaz, Gaona, Pepe Ortiz, Silverio, ¨El Zapopan¨, Manolo, El Pana, ¨El Chihuahua¨. (Usted cancele algunos e incorpore otros.)

PITÓN DERECHO Un argumento para los incrédulos de la existencia de la escuela mexicana de toreo, ¿Existe la escuela peruana del toreo?  ¿La colombiana, la ecuatoriana, la venezolana? En  esos países, que tienen en su elenco de ayer y hoy estupendos toreros no se han esculpido todavía encastes que les de perfiles distintivos, y por ende, no puede florecer un toreo peculiar con estampa. Es obvio que el acarreo de encierros ultramarinos para corridas importantes, que con frecuencia se da en esos cosos coloniales, pospone la generación de encastes oriundos y distintivos en sus exigencias.

PITÓN IZQUIERDO Toda esta sarta de asuntos del nacionalismo es porque frecuentemente se postula, como posible solución a la crisis de la fiesta mexicana, el cultivo y posterior fomento de toreros mexicanos como Silis, Rivera, J.P. Sánchez  y otros quienes apenas rebasan la veintena de corridas al año.

MOMENTO PARA RECUPERSE Tenemos, pues nueve factores del estado actual de la Fiesta en México, a saber (1) Poca asistencia, (2) Difusión somera, (3) Toreros fulleros, (4)  Toros de poca silueta (5), Triunfos que pesan menos que la promoción de validos, (6) Figuras caprichosas, (7) Toros en fuga, (8) Empresa que no presenta corridas buenas,(9) Nacionalismo taurino.

PITÓN IZQUIERDO Usted, aficionado de los buenos, ¿Por dónde empezaría a meter orden? ¿Cuál sería el primer factor que abordaría? Suponiendo que fuera todopoderoso, ¿Y el segundo…? Y Usted, otro aficionado, ¿Cuál pondría en el paredón primero, y luego…? etc.

PITÓN DERECHO Pues bien, siguiendo ese ejercicio podríamos tener, en todos los posibles arreglos, 362,880 listas diferentes. Más de los que asistiremos a toda la temporada. Para consensar (ahora así se dice), una logística de ataque a la charada y resolverla, necesitaríamos recurrir a todos los aficionados y Villamelones para encuestarlos y suponiendo llenos, nos sobrarían volantes. Y luego,… ¿Qué plan de análisis se diseñaría? ¿Quién haría el recuento?


REMATE  ¡Atórele a este toro!