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martes, 28 de julio de 2015

LA RÉPLICA DE LOS AFICIONADOS

PITÓN DERECHO En Cuautlalpan, Estado de México, cerca de Pentecostés, donde hace cien años mecieron al Faraón Silverio, el sábado 20 de junio de 2015, en la Plaza Cinco Villas, a medio día, empezaron a correrse seis novillos para sendos novilleros. Las ganaderías que alternaron por toriles fueron Lecumberri Hermanos y Carlos Castañeda. Ambas vecinas de Querétaro, aquélla con sangre Navarra y de Saltillo, afluentes ibéricos mezclados por los hermanos y ésta irrigada con sangre de Piedras Negras y de Haro, de los veneros de Tlaxcala.

PITÓN IZQUIERDO Menudo remolino de ADN, que al poco tiempo se convertiría en caudal que terminó en los Rápidos de Cinco  Villas.

PITÓN DERECHO Acostumbrados a la pulcritud y honradez que distingue los sábados taurinos de Luis Marco y Lucero Domínguez, desde la fecha en que se anunció el cartel cavilamos entre el augurio de un espectáculo serio y convincente hasta el presagio oscuro de un desempeño atolondrado y peligroso de los jóvenes toreros, frente a tales encastes.

PITÓN IZQUIERDO ¿Qué pasó? Nuestro informe de la tarde sería que hubo un gran vacío técnico por la falta de un Jefe de Lidia y que vimos cómo flotaron las carencias de los novilleros, aunque los picadores hicieron lo suyo para medio taparlas.

PITÓN DERECHO Los pocos momentos en que los noveles lidiaron con propiedad, no tuvieron la calidad suficiente para someter a los novillos y obtener pases bien hechos. No les pudieron. Cuando aplaudimos el arrastre del primero, una comentarista se extrañó. Escuchamos dos óles en el segundo toro y un medio en el tercero y palmas en el cuarto.

PITÓN IZQUIERDO No supieron los novilleros qué hacer. Órale. Por momentos querían torear animales que requerían de ser lidiados vigorosamente y en otros ratos intentaron lidiarlos pero sin un plan visible y pensamos, sólo para gastar el tiempo. Estamos convencidos que si hubiéramos recogido el comentario de los novilleros, de los peones, picadores y demás partiquinos y empastáramos lo dicho en un Tomo, se nos antojaría llamarlo Diálogo con Naufragantes.

PITÓN DERECHO El premio que era un capote de paseo, mismo que debió declararse desierto no pospuesto, como lo fue,  para otra fecha, en el mismo lugar y con las mismas cuadrillas y público, para que no encontraran nada extraño, pero eso sí, diferente ganadería. 

PITÓN IZQUIERDO Pocas horas después de esa tarde, que debió distinguirse por otras mejores razones, Lecumberri Hermanos, en su sitio de Internet, develó un comentario llamado Derecho de Réplica, que contiene su apreciación de lo visto en ese sábado.
PITÓN DERECHO El contenido es de suma seriedad y, suponiendo que no fuera sostenido por evidencias, el reclamo sigue siendo grave porque es verosímil; las marrullerías, inmoralidades, engaños y simulaciones que abundan en La Fiesta, fuerzan a uno a ver como muy probable cualquier reclamo, sin el trámite de buscar los referentes empíricos que lo sustenten.

PITÓN IZQUIERDO ¿Y qué tal si se puede comprobar lo sustentado? Se trataría de la poliorcética que parece empezar a acechar a Cinco Villas.  Tal vez la explicación sensata sea que, además de lo bisoño de los mozalbetes, Lecumberri Hermanos y Carlos Castañeda son ganaderías que buscan preservar la bravura en la sangre, no modelar el trapío dócil y muy lucidor en  las pasarelas dominicales. Tal como es el ideal de la gran mayoría de los ganaderos de aquí, de allá y de acullá, que respiran muy orondos al crear cromos no siempre acometedores.  

PITÓN DERECHO Volviendo a la tarde sabatina. Preguntaríamos: esos cánticos por eso que llaman trasmisión de los toros, que no es otra cosa que evidenciar el peligro en que ponen a los toreros, inexplicablemente se acallaron cuando salió la bravura. ¿En qué quedamos?  Tal vez lo que quiere la afición y algunos toreros, es la condición que popularmente dice ¨Ni muy muy, ni tan tan¨ Órale. 

PITÓN IZQUIERDO Es decir, nosotros a quienes nos conmueve la bravura, vimos  que no la descifraron los toreros, ni con la ayuda marrullera de los picadores. ¿Cuándo podremos disfrutar, en todas las plazas, la ética del artista honesto que debe rechazar la manipulación de las astas, del sobrevuelo del sorteo, las fechas  de nacimiento adulteradas, La Leona, el pinturero pasito atrás?

SALIÉNDOSE DE LA SUERTE Por cierto, La Leona es una especie animal lejos del peligro de la extinción y por lo tanto no asimilable a la estulticia electoral; pero el Jefe de Lidia sí que está en las últimas bocanadas.   






VOLVIENDO AL TORO Nuestro derecho de réplica de aficionado nos permite proponer algo: Queremos ver toros y toreros, nada más, nada menos. Y para lograrlo, las ganaderías serias tal vez necesitarían, además de los toreros de casa que todas tienen, invitar a escogidos novilleros a tentar y hacer a esos novilleros habituales de sus corraletas. Asentarlos, quitarles lo nómada, arraigarlos.  Afinarlos con el genio de los navarros-saltillo, de Los Piedras Negras--de Haro.


PITÓN DERECHO No es que nos pongamos nuestros moños: no queremos que algunos de los falsarios taurinos nos sigan doblando con sus mañas. La fiesta siempre ha tenido varones aviesos pero también varones honestos. Mientras la historia decide cuál prevalece por los siglos de los siglos, ¿Tendremos que conformarnos con dos o tres detalles por corrida o con tres o cuatro diestros por temporada? Órale