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miércoles, 17 de abril de 2013

TROFEOS PARA EL MANO A MANO (3)


PASE DE TANTEO Con esta selección de diálogos, que pude desentrañar del español ibérico, se puede esbozar el ambiente general creado por la cinta la que, por supuesto se apoya en imágenes visuales, aunque no tan poderosas como los parlamentos:

PITÓN DERECHO (Cuando la pareja tienen poco de conocerse) Él: ¿Qué puedo hacer para que te intereses en el mundo del toro? Ella: ¡Fóllame!

PITÓN IZQUIERDO Él: Torear es un poco enamorarse de la muerte. Ella: Tienes tanto miedo de la muerte, que te has enamorado de ella. El apoderado: Torear cuando tienes miedo, eso lo es todo.

PITÓN DERECHO Él: Soñé que me moría. Ella: ¿Sabes lo que significa? Es que vivirás para siempre. Siempre se sueña lo contrario a lo que pasa en la vida.

PITÓN IZQUIERDO Él: ¿Por qué te fuiste con él? Ella: Porque es divertido. Él (Celoso): ¿Qué es ser divertido? Ella: Alguien divertido no se quiere morir.

PITÓN DERECHO Ella (Haciendo referencia a la dependencia maternal de Manolete): Me casaré contigo cuando tu madre pida mi mano.

PITÓN IZQUIERDO Él (Respondiendo a la posibilidad de casarse y tener familia): Si me caso contigo tendré un hijo, ¿y luego que haré si me retiro?

PITÓN DERECHO Él (Después de hacer el amor): No le digas a nadie que te digo Mamita. (Luego ya moribundo se despide ambiguamente del mundo y sus mujeres): Mamita.

PALCO DEL JUEZ

FAENA A BLANCANIEVES Por la liga exitosa de asuntos taurinos con fantasías infantiles; por dar un empujón fuerte a la misoginia del ambiente. Por refrescar el cuento de Blanca Nieves incorporándole elementos fundacionales del cine mudo; por la nostalgia taurómaca que evoca. Por hacer una genial distinción entre el sacrificio de un animal, a su ajusticiamiento, en la secuencia de Pepe Asado: Salida en Hombros para Pablo Berger.

FAENA A MANOLETE Porque con sus conmovedores diálogos nos permitió reconstruir viejas argumentaciones que bien pudieran redactarse así: Filosofar es pensar en la muerte y si el torero es un artista enamorado de la muerte, entonces torear es hacer arte, mientras se filosofa: Vuelta al ruedo para Menno Meyjes.





 
RECHIFLA Y ABUCHEOS
Para el traductor de ¨A Matador´s Mistress¨; para el asesor taurino de Adrien Brody. Para quien escogió la intérprete del papel de Lupe Sino.






EPÍLOGO DEL MANO A MANO
Ni que decir que en la filmoteca (¿DeVeDeteca, DiViDiteca?) de los taurinos debe ocupar un espacio este Mano a Mano. Órale.

lunes, 15 de abril de 2013

MEYJES Y BERGER, MANO A MANO (2)

 PITÓN DERECHO Cuando Blancanieves, después de su apogeo taurino, se desploma al sueño comatoso por morder la manzana, en vez de libar de la bota refrescante, entra en acción el apoderado & empresario ventajoso (Afortunadamente hay pocos de ese tipo). Ya había tendido las trampas al pedir ¨la firma por pura formalidad¨ y ahora engasta al cuerpo de la torera inerte en un hermoso estuche tamaño féretro y organiza una vendimia para volverla a la vida mediante una fila de labios ávidos, que avanza lentamente. Tiene éxito de taquilla durante el cual el enano torero y enamorado sufre hondamente y mantiene la cercanía con Blancanieves.
PITÓN IZQUIERDO Toda la trama de la historia casi está resuelta: la madrastra recibió su castigo  como Dios manda, el sicario no vivió para contarlo y nosotros, fuera del cuento,  tenemos una nueva heroína taurina y sólo queda el milagro final por cumplirse. Aquellos que vieron Habla con Ella, de Almodóvar, reconocerán una analogía y se explicarán la lágrima postrera.
PITÓN DERECHO Parches y clarines: sale Manolete, el toro que escogió Menno Meyjes.
PITÓN IZQUIERDO No podíamos empezar peor; aquí los señores del letrero (Los ¨traductores¨ de  Hollywood), cometen una atrocidad que tiene que ver con el ¨fracaso¨ posterior de la cinta. Resulta que parecen ignorar, además de las sutilezas del inglés y español, que la mayoría de los autores cabila sobre el título de la obra de arte, porque es parte importante de la misma  y el toque final de sus esfuerzos. Cuando el título está propuesto desde el principio, es un pivote alrededor del cual se arma el resto de la estética.   
PITÓN IZQUIERDO, OTRA VEZ Entonces, cambiar el título a una obra de arte es casi una infracción al derecho del autor. Si la intención de Meyjes es centrar su historia en La Amante de un Matador (A Matador´s Mistress, título original), estos patanes al cambiarlo a Manolete, procurando una mejor taquilla, nos hacen poner la atención en donde Meyjes no intentaba.  
PITÓN DERECHO A los taurinos nos engañan anunciando una cinta sobre Manolete y lógicamente esperamos ver algo sobre su genealogía taurina, la sobriedad de su capote profundo y la sequedad honda de la muleta con que entusiasmaba al público; sus éxitos en México donde, según él, encuentra  dos toros muy importantes de su carrera y, obviamente nos frustra el hecho que los traductores del título (traduttore, traditore), al cambiarlo, nos hayan prometido una torta de queso y nos la hicieron de jamón.
PITÓN IZQUIERDO Con ese atropello nos incitan a ver una película que el holandés no hizo. Fatalmente tenemos que encontrarla fallida, por su bellaquería con el idioma.  Ni modo, Meyjes: hay que tragar paquete.
PITÓN DERECHO La cinta nos informa del último viaje por carretera que hace Manolete vivo. Lo encontramos abrumado rumbo a su destino final: la plaza de Linares. Hay una serie de retrospectivas que nos permiten reconstruir cómo llegó a ese desasosiego y el aporte en especie que hizo la mujer que le derrumbó la voluntad. Ella arrepentida de su último berrinche va con el retraso justo para entrever entre las lágrimas de arrepentimiento, la cornada y agonía del torero.
PITÓN IZQUIERDO Meyjes queda corto en la dirección de Penélope, porque no pudimos ver a una golfa logrera. Las miradas de ella, su talla tan falta de voluptuosidad y su aire frágil y dócil, nos denuncian una mala selección para el personaje. Pensamos que Meyjes tuvo más en mente a Carmen, la de Bizet que a Antoñita ¨Lupe¨ Sino y… dirigió a Penélope. Recordemos que en el Aria del Toreador de la Ópera Carmen,  se le previene al matador ponerse en guardia porque un ojo negro lo observa y el amor lo aguarda. Creemos que es el ambiente erótico con que nos quiso envolver Meyjes.
PITÓN DERECHO Aún si le hubieran respetado el titulo original tampoco nos hubiera satisfecho. El director holandés falla en la selección de imágenes visuales cuando propone un paralelismo de pasiones e intercala pases de muleta que se suponen dionisiacos, con escenas y jadeos de alcoba, que no resultan inquietantes. Es muy visible el acartonamiento en los pases que da en el aire Adrien Brody; Cayetano Rivera el asesor taurino, no pudo templar al actor de probadas excelencias histriónicas.
PITÓN IZQUIERDO Voluntariamente el consultor taurino de esta columna hubiera sugerido naturales de Manolo Martínez,  de José Tomás, de El Pana, de Morante de la Puebla, como evocadores de erotismo, naturalmente con su respectivo photoshop. Pero no, de nuevo la hacen de jamón. Luego en la parte lúbrica, el director holandés mete la cámara  a un tálamo recatado. En la penumbra vaga, de la pequeña alcoba, el torero y la golfa se abrazan pero no se abrasan. Tampoco nos participan del incendio forestal que debió incinerarles las entrañas.
PITÓN DERECHO Donde si convence, es en los diálogos, también suyos. Y como le quedaron bien al final apreciamos una colección de aforismos que revolotean sobre el arte taurino. Intentemos dar una idea de la cinta a través de una selección de parlamentos.
(Continuará)  

domingo, 7 de abril de 2013

BERGER Y MEYJES, MANO A MANO (1)


CARTEL  Aunque no son toreros, se han aventado al ruedo. Se trata de dos cineastas que decidieron entrarle al toro, rodando películas con tema taurino. Ya están en el burladero de directores; en los chiqueros hay dos toros que no tendrán que sortear porque ambos son figuras y se dan ese lujo. Pablo Berger, el español, pide que le suelten a ¨Blancanieves¨ y Menno Meyjes, el holandés, en su turno, a ¨Manolete¨. Nosotros desde la barrera dedicaremos un trío de columnas para reseñar su desempeño. Órale.

PREPARACIÓN DE AVÍOS  Si el Director de Cine para contarnos cualquier historia utiliza más la cámara que la pista de sonido, entonces hace una Película. En cambio, si la información básica  de la historia nos llega por los parlamentos de los personajes, entonces lo que entrega el Director es una Filmación de Diálogos. De acuerdo a lo anterior, en este mano a mano Berger hizo una película y Meyjes, filmó unos diálogos. Las canciones, óles, parches y clarines en Blancanieves no desplazan, en importancia, a sus imágenes visuales. En  Manolete las imágenes visuales no le llegan en peso emocional al contenido de los diálogos.

MÁS PREPARATIVOS Como las dos historias son del dominio del gran público (menos conocido el caso de Manolete que el de Blancanieves), los directores difícilmente nos pueden sorprender porque los estamos viendo venir, ya que sabemos el tema central de sus obras. Para los taurinos la tragedia de Linares es una efeméride conocida. Por su parte, el cuento de Blancanieves es sabido por todos (salvo un caso que se ha tardado en certificar Guinnes), y por lo mismo en las cintas sólo esperamos la versiones que nos entreguen los directores.

PITÓN DERECHO Berger espera a un toro de origen Grimm y ya toreado nada menos que por Disney. Sólo nos queda ver la forma en que liquida a la madrastra aviesa, cómo protege a la huérfana indefensa, el tratamiento dado a la manzana envenenada, al sicario enternecido, a los enanos anfitriones y al príncipe besucón que le toca hacer el milagro.

PITÓN IZQUIERDO Berger escribe la trama de manera ingeniosa; cambia el esquema en el caso del sicario enternecido, que en el cuento mata un venado y le arranca el corazón  que hace pasar por el de Blancanieves. Berger prefiere contarnos que el sicario, después de atarantar a Blancanieves y fracasar en su asesinato, prefiere matarla a besos, dándole así un giro sorprendente a la película porque este beso libidinoso salva a Blancanieves cuando provoca su huída que a su vez, le permite pasar de las tenazas del sicario a las atenciones de uno de los enanos que la albergan y protegen y que termina enamorado diminutamente de la huérfana.

PITÓN DERECHO Como Berger omite la banda sonora obliga a los actores a expresarse con el lenguaje corporal y expresiones faciales que si hubieran sido acompañadas del diálogo, resultarían excesivas. Es un deleite ver sus actuaciones, con el diseño de sombras expresionistas. Nos recuerda a Lang, Murnau, Chaplln, Eisenstein y en algunas perspectivas a Jean Cocteau  a Orson Welles y Kubrik. Berger debió tomar notas en una mesa redonda con esos autores tan insignes y nos entregó su Blancanieves.

 PITON DERECHO, OTRA VEZ  A pesar de ser una película en blanco y grises (propiamente sería berrenda en cárdena), hay una evocación cromática cuando Blancanieves flota casi ahogada  en el rio, poco antes de recibir el primer beso salvador. Esa escena nos recuerda los colores de un óleo de Everett Millais, aquel pintor prerrafaelista que deja en el lienzo el cadáver de la hermosa Ofelia flotando entre las flores, sobre aguas transparentes.

PITÓN IZQUIERDO No podemos pasar por alto dos referencias que hace Berger a la muerte de los animales. Por lo que respecta al gallo Pepe, la madrastra proterva lo mata y se lo da de comer a la futura Blancanieves y como ella tiene resistencia a hincarle el diente a su mascota, la madrastra le da tamaña tarascada a una pierna de Pepe. Extraña metáfora cuando la madrastra escupe el bocado que arranca al pollo que ella misma ha ejecutado.

PITÓN IZQUIERDO, OTRA VEZ La otra referencia a la muerte es que de los toros que aparecen, ninguno se ve muerto; el que hiere a Villalta a la hora suprema, no se ve herido y el que torea Blancanieves es indultado unánimemente. Tal vez lo que se propone Berger es que la película pueda verse en los  Estados Unidos de América y sobre algunas pantallas remilgosas; tampoco se presentan los picadores ni los banderilleros, ni las estocadas a fondo.

PITÓN DERECHO Bueno; aquí hay que matizar: en realidad casi vimos picar al toro. Pero segundos antes de la reunión, el tórax del caballo se separa de la grupa y el torete se cuela por la luz cuando ambas mitades se alejan en direcciones opuestas. En cuanto a las espadas la cámara subjetiva del toro solamente las registra, sin que haya tomas del momento de su penetración en carne viva.

RECORTE La expresión de Blancanieves, justo antes del indulto, parece que concentra la muerte de su madre, su nacimiento, la piltrafa en que aquel toro convirtió a su padre; todos esos eventos simultáneos apretujados en un ramillete de tristezas se asomaron por esos sus ojos de pestañas en puntas y algo vueltas.
(Continuará)