Follow by Email

sábado, 28 de abril de 2012

EL EJEMPLO A SEGUIR

Para el Kole Maldonado, taurino ejemplar

PITÓN DERECHO El científico McClelland indagó la psique humana y aportó a la psicología la llamada Urgencia del Logro. Los humanos quieren trascender. Desean concretar algo. Esta nos explica mucho acerca de las conductas, más si hacemos una vinculación híbrida entre esta urgencia (N-Ach, por sus siglas en inglés), con otro síndrome del comportamiento humano que pudiéramos llamarlo el Bondismo; sí, “Bond, James Bond”, aquel con permiso para matar.

PITÓN DERECHO, OTRA VEZ Tendríamos entonces dos factores para explicar ciertas conductas. Pongamos por caso el “numerito” de los anti taurinos: En estos Urgentes del Logro Bondianos (ULB, de aquí en adelante) su prurito se convierte en un tipo de obsesión para salvar al mundo de las corridas de toros y para llegar a tan singular proeza  utilizan casi como única arma, el Permiso para Insultar.

PITÓN IZQUIERDO No creo que haya en el mundo al alcance de nuestra vista grupo alguno que reciba tantos insultos directamente, como nosotros los aficionados a la tauromaquia. ¿Dónde se escuchan insultos a los profesores faltistas y a algunos de sus líderes que no conocen el gis? ¿Cuándo se escuchan insultos contra a los líderes sindicales corruptos que no conocen, ya no digamos el trabajo, sino a sus mismos agremiados? ¿Cuándo insultan a los comedores de vacas,  pollos, guajolotes y langostas que mueren violentamente? ¿Dónde se escuchan insultos para esos aficionados al fútbol que invaden la cancha y se golpean entre sí? ¿Habremos escuchado ya insultos contra los narco envenenadores de niños? ¿Contra los bestiales separadores de cuerpos y cabezas HUMANAS?

PITÓN DERECHO Resulta así que si fueran congruentes y honestos los lanzadores de la primera piedra tendrían blancos fáciles: Las series de televisión con asesinatos seriados, las peleas de box con cámara Phantom que recrean el moquete que aplastó una nariz en una fracción de segundo, en emocionante medio minuto. Las repeticiones desde distintos ángulos de la coz deliberada con que un futbolista deformó el tobillo de un contrincante. Los millones de guajolotes que decapitan para el Día del Agradecimiento. Los miles de bovinos  que con su piel proporcionan, cada uno, el cuero necesario para 25 pelotas de beisbol, las cuales ruedan y, aunque les digan que no, vuelan diariamente.  Los millones de abortos.

PITÓN IZQUIERDO Los ULB tienen en sus manos, para enfrentarse a sus enemigos favoritos los taurómacos, un arma que, por lo visto, es única: el Permiso para Insultar. Pudieran armarse de otras, por ejemplo aprender a dialogar en voz baja, no a monologar a gritos. Leer como quien no quiere la cosa las definiciones de sus cánticos. En mis varias y kafkianas inter locuciones con los anti taurinos, nunca me han beneficiado con un argumento comedido y sobre todo informado, nunca.  

PITÓN DERECHO También quieren apartar a los niños de los espectáculos taurinos que, presuntamente, les sembrarían actitudes negativas. Veamos. Un niño en una ciudad taurina vería, en caso de no perderse una corrida, unas cuarenta al año (En Sevilla, Madrid) y si mucho 4,5 como es el caso de Mexicali. Si los ULB echaran cuentas de las horas de televisión que se zampan los niños diariamente de los temas que ya mencionamos al inicio, ¿no se extrañan que, después de tantos crímenes, asesinatos, besos jadeantes, conductas preferenciales, automóviles aplastados, traiciones familiares y caciques cínicos, los párvulos televidentes al rebasar la infancia, no se comporten como los “modelos” a los que les dedicaron miles de horas y horas de atención alelada? 

PITÓN IZQUIERDO Entonces ¿Por qué si ven unas corridas si se transformarían en ciudadanos torvos? ¿Si un niño o niña asiste a varias sesiones de cabildo o del congreso local, o nacional,  cuando sea adulto se convertirá necesariamente en un legislador prudente e informado?

RECORTE SEMI FINAL ¿Cuántas veces los árbitros de box, de fútbol o de beisbol, llaneros o profesionales, tienen que ser protegidos de los partidarios de los equipos o atletas “perjudicados”, cuando se da un fallo controvertido? ¿Cuántas veces los malosos y malosas de las telenovelas reciben ataques de los que se creen de su villanía actuada? ¿Eso no predispone a los niños?




RECORTE FINAL Cuando el Juez de Plaza da fallos atolondrados, ¿tiene que ser protegido de las Peñas Taurinas? Órale.

viernes, 27 de abril de 2012

Observación Falllida

Si l@s niñ@s asisten a las peleas de boxeo, a las luchas de enmascarados, a los juegos de fútbol, a las corridas de toros, a los combates de kick boxing, a las series televisivas de balaceras interminables y jadeos agónicos ¿por qué solamente a las corridas debe prohibírseles la entrada? Ese asunto del ejemplo asimilado en edades infantiles, no explica cómo una misma pareja de esposos puede tener dos hijos, uno de los cuales es un truhán mientras que la otra llega a ser una cumplida ciudadana. ¿Cuántos desmanes se cometen después de una corrida de toros, por los asistentes a ella y cuántos despúes de un juego de fútbol? ¿Las Peñas Taurinas tienen un comportamiento parecido a los Hoolligans o a las Barras Bravas? ¿Cuánt@s niñ@s aprenden a insultar  cuando el portero del equipo visitante despeja? Si un niño asiste a las sesiones de la Cámara de Diputados o Senadores, o al Cabildo Municipal, por sólo ese hecho ¿amaciza sus probabilidades de convertirse, con el paso del tiempo, en un legislador prudente?  

viernes, 20 de abril de 2012

VALERIA, DE ENSENADA



PITÓN DERECHO José Vasconcelos es el mexicano por antonomasia, según nosotros. Estupendo escritor de lo que vivió en carne y hueso; sus obras autobiográficas son conmovedoras, alucinantes. En su extensísima bibliografía hemos encontrado que conocía las corridas de toros: de joven malgastaba el dinero en ellas y en otros excesos. Luego las desdeña cuando relata que Madero, de quien era partidario, prefería los conciertos sinfónicos. Finalmente las acepta como una expresión cultural mexicana. Autonombrado Ulises por su recorrido planetario conoció el mundo y sus mujeres. En unos de sus periplos viajó a Ensenada. Divisó en el malecón a una mujer que “pasea lánguidamente por el malecón…como la más suave de las ondas del mar…es toda firmeza y gallardía” Órale

PITÓN DERECHO, OTRA VEZ Domingo 15 de abril. Arribo a Ensenada, después de más de 80 años que Vasconcelos divisó y describió a la desconocida en VISIONES CALIFORNIANAS. El viaje “directo” desde Mexicali duró cinco horas, con una de esas películas temblorosas en las que no coinciden los movimientos de los labios, en un idioma, con las palabras expelidas con monotonía, en otro. Soportamos cuatro o cinco subidas y bajadas a medio campo y carretera de pasajeros sudorosos que no iniciaron, ni completaron el viaje en las terminales.

PITÓN IZQUIERDO Yo fui uno de esos; me apeé en la cercanía del coso portátil, o al menos eso fue lo que dijo telefónicamente la empleada del hotel donde se instaló la plaza. Ubicado a la vera del pavimento no divisaba a la izquierda ni a la derecha la muchedumbre propia de tales  ocasiones. El sol de playa elevaba los hervores del suelo mientras sostenía en sus calores el graznido de la gaviota que incursionaba en tierra seca. Yo aprovechaba la soledad para desentumirme. Faltaba un cuarto de hora para el inicio de la corrida y todavía no sabía qué tan lejos estaba de la plaza. No se veían taxis ni camiones de pasajeros por ningún lado.

PITÓN DERECHO De pronto la salvación; una joven cruzaba la elevada jaula peatonal. Descendió la escalinata y afortunadamente vino hacia mí, como bendición. Le pregunté por la plaza de toros. Sonriente se despojó de sus auriculares y volvió a escuchar la pregunta.

PITÓN IZQUIERDO  Tuve suerte: Precisamente ella iba a la plaza. Decidimos ir juntos. No, no era aficionada. No. No era de las que gritaban “¡Asesinos!” Sólo iba a “apoyar al grupo.” Si. Si conocía la forma en que mueren los bóvidos en los rastros. Era bióloga por lo que conocía la cadena de alimentación. No repuso los auriculares: una cortesía de gente bien nacida. Nos presentamos. “Valeria”, me dijo y se mantuvo de perfil durante la caminata que yo hubiera querido prolongar. Por su lozanía y el dominio inmediato que ejerció en el tramo pudo haber sido la digna bisnieta de la del malecón. Me aclaró la diferencia entre raza y especie.  

PITÓN DERECHO Elemental, mi querido Watson; dije para mis adentros. Era profesora y el grupo era de estudiantes. Lo que se confirmó al llegar a la algarabía anti taurina. Cuando llegamos al terreno minado por las pancartas y los gritos juveniles, Valeria desapareció. Ya en el enfrentamiento colectivo que me chuté con el grupo, una joven agraciada al querer rebatir el argumento de la tauromaquia como arte, me dijo que ella era flautista por lo que ella podía concluir que la tauromaquia no era arte. Me atolondró la atrocidad lógica. Otro docente me aconsejó con enfado que cambiara de libros. Yo les recomendé a todos un diccionario.

PITÓN IZQUIERDO Valeria no apareció más pero sospechaba su cercanía y la presentía apenada. A diferencia de la visión de Vasconcelos, que siempre ondeará en el malecón de 1928, el perfil de Valeria siempre desaparecerá al iniciarse aquella reyerta a la entrada de la plaza de toros de la Marina Coral, en 2012. Órale.


PITÓN DERECHO Estaré en algunas de las corridas de San Fermín y otras de Nimes, el próximo mes de mayo.  Suerte de villamelón. Me interesa ver con otros toros a Juan Pablo Sánchez, también a El Zotoluco y Joselito Adame. Deberé decidir entre Sergio Flores o El Juli. Por supuesto será ocasión para practicar mi español ibérico y mi francés resanado por la lectura de Les Bestiaires de Henry de Montherlant.

miércoles, 18 de abril de 2012

LA FIESTA




PITÓN DERECHO Precisamente con ese título hace casi medio siglo Blake Edwards presentó una película con gracioso inicio, pero con mucho parlamento después, que dio como resultado una medianía cinematográfica. Tanto el título de la cinta como la primera secuencia que resultó genial, en medio de la mediocridad señalada, me sugirió el comento de las corridas del sábado 14 y domingo 15 del presente mes, en la plazas Calafia de Mexicali y en la portátil de Marina Coral, de Ensenada; ambas en el estado de Baja California.

PITÓN IZQUIERDO Peter Sellers hace el papel de un atolondrado actor hindú. Se inicia la cinta cuando se rueda una película, es decir es una película dentro de una película. La primera secuencia resulta desastrosa porque, Sellers personifica un soldado temerario que se lanza solo contra los fusileros enemigos y como lo hace a campo abierto, éstos tienen un blanco fácil. Hay una descarga imposible de fallar, pero Sellers, exagerando su actuación de héroe se contorsiona pero no cae como consecuencia de esa descarga; ni siquiera de las andanadas sucesivas. El director no puede cortar la escena porque necesita el desplome del héroe que trastabilla, tropieza, se tambalea pero no azota. Pues bien, siguen las andanadas a quemarropa sin que el guiñapo acuse los efectos definitivos de la fusilata, mientras avanza, maltrecho pero imbatible.

PITÓN DERECHO Ahora viene lo bueno; ya no solamente los enemigos disparan. Ahora es su propio regimiento el que, para abatirlo y darle seguimiento al guión, le suelta descarga tras descarga. Sellers se niega a desplomarse; parece que las descargas en la espalda taponan las recibidas en el pecho. Se niega a morder el polvo. Esta parte es de lo más hilarante y los cinéfilos la disfrutamos mucho. No recuerdo si es en la misma secuencia, pero definitivamente sí en esa cinta, donde el hindú comete un error más: luce esplendorosamente un reloj pulsera, adminículo inexistente en la época de esa guerra.

PITÓN IZQUIERDO Bien. Es La Fiesta de Edwards. Muy parecida a las que celebramos en Mexicali y Ensenada este pasado fin de semana. Nuestra Fiesta, la de los Toros, recibió descarga tras descarga de fuego amigo. De los propios que debieran mantenerla en salud y de presentarla aseada. La Fiesta no cayó, ni calló.  Sería ocioso listar los artículos del reglamento que se sobrevolaron. Pero no sólo el reglamento fue ignorado; se pasó por arriba de los mismos usos y costumbres de La Fiesta,  que el Reglamento ordena que se observen, aunque no los lista. Ugh.

PITÓN DERECHO Pero la Fiesta se niega a caer. Dos o tres rejones con los cuernos en el estribo, como debe de ser y sobre todo las dos tandas de derechazos que nos obsequió Juan Pablo Sánchez en sus toros, fue suficiente para que nosotros menospreciáramos el sobre precio, si es que nos aceptan la paradoja. Caigo en cuenta que cuando menos en La México, cuando torea Hermoso de Mendoza, no se modifican las tarifas. Bueno, la Fiesta es incólume a los disparos del fuego amigo.

PITÓN IZQUIERDO En la corrida de Ensenada, que no tiene temporada de toros desde la mini temporada de 1988, aunque sí corridas asiladas en los viñedos, para los rejones soltaron toros de cornamenta tan destartalada que entendemos que los asistentes no protestaran porque hay pocos aficionados y pocas corridas, pero ¿Pablo Hermoso?  Sin embargo La Fiesta se niega a caer ante el fuego amigo.Por cierto el trompetista de la foto actuó en una de esas corridas en el viñedo de L.A. Cetto.


PITÓN DERECHO Por lo que respeta al fuego enemigo, ese que los consternados dirigen no contra La Fiesta, porque no la entienden, sino contra los aficionados que la disfrutamos, se dieron gusto en Mexicali y en Ensenada. En Mexicali algunos disfrazados de toros, otros ocultando el rostro para que no ubiquemos la dependencia gubernamental en que trabajan, se dieron vuelo gritando a familias y aficionados lo que se les pega en gana. En su descarga podemos decir que, por lo que gritan, tienen ideas imprecisas de lo que es Cultura y Arte, porque tal vez no tienen tiempo de consultar la Red para redondear sus nociones.

PITÓN IZQUIERDO En Ensenada dialogué con unos de esos desgañitados en un momento en que lo acorralé. No pudo contestar que si es la sangre y la tortura lo que nos gusta tanto, ¿por qué en Portugal, donde no matan al toro, la gente sigue yendo a las corridas? Parpadeó y por unos breves momentos creí que lo había abatido y que pediría incorporarse como miembro a la Peña, pero como el hindú de la otra Fiesta, se repuso y me gritó: ¡Asesinos!

PITÓN DERECHO En Ensenada algunos pases de Óscar San Román (sustituto de Amaya) y otros de Spíndola, muy contados, valieron la pena del viaje, que tuvo otra compensación no taurina: la tertulia en una fonda española muy recomendable. La plaza portátil junto a la playa luce hermosa, los consternados haciendo su boruca pero tuvieron el perdón del suscrito por la amabilidad y gracia de Valeria, de quien seguiré comentando. Órale.

PITÓN IZQUIERDO Para muestra de la vitalidad de La Fiesta que resiste fuego amigo y enemigo, viene Lupita López a Calafia y por si fuera poco ¡viene El Pana, a Villa Charra de Tijuana! Órale.
 
 RECORTE FINAL No encontré la forma de vincular los relojes de Sellers y el de Calafia, salvo que uno sirvió para echar a perder la secuencia mientras que al otro no pelaron ni cuando fielmente marcó la hora del inicio y menos aún cuando debió escucharse el primer aviso.

viernes, 13 de abril de 2012

EL SACRIFICIO DEL TORO

PITÓN DERECHO Recientes artículos de aficionados y no aficionados han sido escritos para cuestionar los argumentos esgrimidos por los anti taurinos que cuando menos se dividen en dos gavillas amenazantes: los que quieren evitar LA MUERTE DEL TORO EN EL RUEDO y los que van más allá promoviendo (los globalizados dirían promocionando), la PROHIBICIÓN DE LOS ESPECTÁCULOS TAURINOS. 

PITÓN IZQUIERDO Ambas proposiciones tienen matices diferenciados de LESA CULTURA. En el primero de los casos, si se legisla para que no muera animal en el ruedo, entonces, como ocurrió en Quito, Ecuador, se le podría torear, picar y banderillar pero no sacrificar en el ruedo por intervención del matador, sino que sería arriado a las corraletas para que, lejos de la vista del público, fuera muerto por un matancero a la usanza de un rastro. Es un agravio para la tauromaquia.

RECORTE Dicho sea de paso, no en todas las ciudades ecuatorianas tiene vigencia esa la mutilación del espectáculo, porque la de Quito es una disposición que no vincula a las demás plazas.

PITÓN DERECHO Por su parte, tal como está redactado el proyecto de los Asambleístas del DF, tendría como consecuencia una asepsia taurina en la Ciudad de México: prohibición de los espectáculos taurinos. Esto es de zafios: Es decir, van más allá que los mismos melindrosos de Portugal y de Las Vegas, USA, y recientemente los de Quito que decidieron no matar los toros a la vista del público, ¿también quedarían las corridas en el recuerdo cultural de sus respectivas naciones, si esas tres repúblicas tuvieran legisladores con la misma bastedad intelectual?

PITÓN IZQUIERDO Aún más, ¿Sería mucho pedir a los asambleístas que cayeran en cuenta que con su prohibición tampoco las asociaciones de charros podrían realizar eventos que incluyeran bóvidos porque cuando jinetearan, montaran, lazaran o derribaran novillos, cebús o toros, se estaría dando un espectáculo taurino?

PITÓN DERECHO Otro asunto. El concepto del sacrificio es relegado, usualmente, en esta polémica. La vinculación ancestral entre los dioses y los humanos es, por antonomasia, el sacrificio. La pérdida de comunión entre humanos y dioses se restituye por medio del sacrificio o penitencia. En efecto los mortales pecadores, infractores del precepto enviado desde las alturas, para lavarse, para limpiarse de las máculas derivadas por las ofensas a la ley divina, sacrifican animales y en ocasiones ellos mismos o a otros humanos, con tal de ser perdonados. Es el sacrificio el refrendo de nuestra conciencia pecaminosa. En el mundo prehispánico las guerras floridas no tenían otro objeto que seleccionar a los más bravos enemigos para sacrificarlos a la deidad de quienes lo capturaban. Así se prevenía o se aplacaba la ira divina o se prolongaba la vida. Los pueblos bíblicos tenían como vehículo expiatorio ganado menor y mayor y, como ya se dijo, en ocasiones los propios hijos. Hecatombe originalmente significa el sacrificio de cien bueyes y era una práctica griega para expiación de culpas.

PITÓN IZQUIERDO No es pues un tema ajeno a la historia milenaria de cualquier cultura la práctica de sacrificios que tiene multitud de advocaciones: los jóvenes sobrinos del Tío Sam se sacrifican por la democracia, los bonzos suicidas por sus ideales, los diputados por su pueblo, los cristianos por medio de las penitencias. Los vacunos son sacrificados diariamente casi en todo el orbe por millones de destazadores municipales porque perdiendo la vida son proveedores de cortes, tasajos, entrañas para las fiestas, carnes asadas, buffets y platillos domésticos. 

PITÓN DERECHO Cambiando de ejemplo y acercándonos a nuestra cultura occidental, dentro del judeo cristianismo Jehová exigía y esperaba sacrificios no sólo de animales sino de los propios hijos de su pueblo. Y en el cristianismo, Dios sacrificó a su Hijo para que los humanos entendieran su mensaje divino. Su propio Hijo fue enviado al sacrificio de morir por una salvación.

PITÓN IZQUIERDO La muerte ritual del toro de lidia no deja de ser sacrificio pagano. Se tributa la muerte del toro en un silencio generalizado de los asistentes, con la música y óles acallados. Los mismos abucheos para el toro descastado o manso, no persisten. Se hace el silencio previamente a la muerte del peor o del mejor de los toros. Si el estoque no penetra al toro mortalmente al primer intento, algo se disloca del rito y de la tarde porque no podrá el torero acceder al reconocimiento que hubiera tendido de no haber fallado en la llamada suerte suprema.




PITÓN IZQUIERDO, OTRA VEZ Tiene que sacrificarse el toro una vez que cumplió su cometido de darle cuerpo al peligro de muerte. Los veinte minutos de vida pública con un humano ambulante y vestido de oro y seda, evocan un pas de deux arriesgado que en momentos misteriosos genera pasión recóndita. ¿Se explicaría el sacrificio de un toro de lidia en aras de la emoción estética?

miércoles, 11 de abril de 2012

COSOS Y PLAZAS DE TOROS

¿Por qué la mayoría de las llamadas plazas de toros semejan más circos romanos (graderías rodeando el piso circular u oblongo), que plazas de ciudad (trazo clásico cuadrangular de la Iglesia frente al Cabildo y a los costados las alhóndigas y cuarteles)? Es decir, el nombre de plaza, quedaría justificado si las así llamadas fueran como las de Mudela, Tarazona, Carabaña y algunas más. Mientras que el disco de arena, rodeado de gradas como son la mayor parte de las plazas actuales, sugiere más un sincretismo arquitectónico con la arena romana. Por otro lado, el rito del despeje tiene arraigo histórico porque en la plaza cívica antes de soltar a los toros, había que evacuarse de buhoneros y curiosos. Es inconcebible que se hiciera lo mismo en el circo romano donde no sería necesario despejar el coso de paseantes, antes de presentar a los bestiarios o a los gladiadores, porque era una liza que ni antes ni después de los combates se consideraba como espacio para deambular ¿Habrá sido un caso de incorporación de elementos arquitectónicos romanos a la tauromaquia?