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miércoles, 23 de febrero de 2011

LA OBJETIVIDAD EN LOS TOROS

PITÓN DERECHO La objetividad es un asunto que nunca logramos porque es más ropaje divino que indumento que los humanos podamos colgar en nuestra percha. Si estamos inmersos en una tarde de toros y sobre la arena el diestro se concentra en las distancias del temple, de la muerte y de la estética. ¿Cómo podemos ser objetivos, si estamos vadeando en cosas de muerte, de belleza, de temeridad estética?

PITÓN IZQUIERDO Estamos pasmados por las sedas, el oro, la cornamenta con los diamantes portadores de (Borges diría), la íntima herida. De repente surge la pepita de oro de una trincherilla y nos alborozamos. Luego brilla una sarta de pases suntuosos que nos vuelca sobre la arena y hace desparecer al resto de la tarde. Así, en pleno disfrute de las preciosidades del cofre taurino, una baratija de bisutería empañan nuestra percepción: se nos viene a la mente que sí habrá valido la pena que nos hayan clavado el rejoncillo de la reventa, hace unas horas.

PITÓN DERECHO El Zotoluco está en función PAUSA. El animal se quedó a mitad de pase y como si iba toreado, no aprovechándole el viaje, la muleta se detuvo simultáneamente a la acometida imprevista del toro. Ahí, por unos cinco segundo los cuatro: el toro, la muleta, el diestro, el óle permanecieron como escultura. Alguien “objetivo” gritó: ”¡Toréalo!”

PITÓN IZQUIERDO, OTRA VEZ El aficionado no se dejó engañar y nosotros volvemos a la reventa. ¿Cómo pudimos sustraernos del encanto estético para chapotear en las consideraciones del engaño de la pose y del sobre precio? ¿Podemos ser objetivos si nos duele el hueco de la cartera (¿Hueco que duele?), mientras que sobre la arena nuestro torero está poniendo a los demás en su lugar?

PITÓN DERECHO ¿Cómo podemos ser objetivos? Es un acto estético, en que se juega la vida el torero, una tarde en la que hemos puesto esperanzas de exultación, de éxtasis frente a la belleza, la plaza es un enclave donde se prohíbe importar asuntos del resto del mundo. Cualquier ítem que cancele la presencia del lance emocionante, que elimine la posibilidad del disfrute es un extraño en el paraíso. ¿Cómo alguien puede guardar el talante necesario para ser objetivo?

PITÓN IZQUIERDO Hace algunos domingos César Rincón, ya retirado, narraba la corrida en la que, según él, los toreros estaban quedando mal. Todo iba bien hasta que los aficionados que estaban escuchando la transmisión protestaron porque eso implicaba que los toros cumplían.

PITÓN IZQUIERDO, OTRA VEZ Resulta que los toros eran de la ganadería de César Rincón. Se armó la bronca y hasta tuvo que salir a hurtadillas de la plaza por el acoso vociferante de la chusma enardecida. César aseguraba que él podía ser objetivo, que eran pamplinas ese impedimento de ser juez y parte. Órale.

PITÓN DERECHO No vi la corrida, pero supongamos que fueran justas las apreciaciones del narrador. Pues ni así se hubiera zafado del embrollo. El debió declarar, al anuncio del encierro, conflicto de intereses y hurtar el cuerpo ante la inevitable trampa sin salida. Pero aquí aparece el temperamento de Rincón: nunca se arrugó ante animal alguno. No triunfó con todos los toros, pero a ninguno le hizo el feo. Así que después de jugarse la vida miles de veces, eso de la exigencia de ser objetivo en una corrida donde sus pupilos torean, debió parecerle apuntillar a un toro echado. Sólo que la objetividad resulta ser un marrajo impropio para una lidia. Ni siquiera Girón puede con el socio.

PITÓN IZQUIERDO Fermín Espinosa, Armillita, maestro de maestros dijo en alguna ocasión: Yo soy el mejor torero mexicano que haya ido a España. Guerra dijo que después de él, naiden. Dalí dijo que la diferencia entre él y los demás surrealistas, era que él era surrealista. Beethoven pensó que si así como dominaba la sinfonía pudiera guerrear, vencería a Napoleón “molto brioso”. Pavarotti redujo a Plácido Domingo a un tipo que tenía que cantar con un rockero para sobresalir. Von Karajan pensaba de María Callas como alguien que gritaba, porque no cantaba. Rivelino concedió a Maradona el mérito suficiente para atar los botines a Pelé. Mi amigo mexicano Calixto Rangel descubrió que los argentinos, brasileños y peruanos eran tan nacionalistas como nosotros, pero que ellos no tenían razón. Con la objetividad hemos topado.

PITÓN DERECHO La despitorrada del toro de El Pana no fue provocada. En la recreación electrónica se ve cómo el subalterno da la salida por el cuerno derecho para que el toro se fuera por el hilo y quedara en tablas. Pero el burriciego en vez de seguir el sentido del capotazo, cargó contrario y quedó como unicornio asimétrico, por haber perdido el cuerno izquierdo. Si fue provocado por el cuerno derecho, ¿por qué, entonces, perdió el izquierdo? ¿Podríamos intentar hacer honor a la objetividad?

DESPLANTE Fue bochornosa la presentación en el mundo taurino de una recua para la cual hasta cebús fueron convocados. No pudieron arropar al inválido ¿Será la versión light de El Florito y sus Cabestros? En descargo de la escuálida catadura del grupo, podríamos decir que sus destartaladas evoluciones sobre la arena no lograron arropar al desahuciado, pero sí mejoraron, por comparación, el trapío de lo salido por toriles.

RECORTE Como no sean algunos aduladores cercanos, no veo otro grupo con objetividad a toda prueba.

viernes, 11 de febrero de 2011

LOS TRIUNFOS CON LOS TOROS DE REGALO

PITÓN DERECHO En la corrida del Aniversario LXV de la plaza México, se programaron ocho toros para los cuatro diestros: El Zotoluco, Enrique Ponce, El Zapata y Sebastián Castella. Además, por la misma entrada recibimos dos más de aguinaldo. Hubo un toro escuálido devuelto, lo que eleva el gran total a once toros salidos por Toriles y diez por Arrastre, esa tarde.

PITÓN IZQUIERDO El Zotoluco bregando con pundonor y suspenso enorme no pudo redondear. Enrique Ponce se ahondó en sus pases y cortó la primera oreja, El Zapata deslumbró con las banderillas. En su segundo casi pone dos pares con el mismo cite, pero con dos embestidas. El toro se dolió y no cargó por lo que el doble par quedó en la imaginación. Sebastián Castella (Por fa, rímenlo con Estrella, porque es apellido español) hizo su toreo acompasado y ligado. Los dos extranjeros decidieron regalar sendos toros, tal vez empujados por los ecos del estruendo de la tarde de El Juli, el domingo anterior.

PITÓN DERECHO Y ya que hablamos de estruendo, quiero referirme a lo que no se menciona cuando se habla de la reacción del aficionado entusiasmado: las entonaciones de los de los óles y los olés. Sabemos que en México se inclina por la primera entonación y la segunda es europea. Pero ahora no atendemos a esta preferencia de dónde poner el acento. Quiero señalar otgro asunto, la exclamación musical que el público entona cuando el pase ejecutado lo conmueve. Para mejor ilustrar el caso, les sugiero que vean el video de la corrida del aniversario.

www.youtube.com/watch?v=rOTC_b5y6eY

PITÓN IZQUIERDO Ahí escucharán el óle profundo, cavernoso, gregoriano, con que los aficionados celebran los buenos lances de Ponce. Luego el óle más lírico y alegre cuando los hace Castella. En medio de esos registros musicales extremos, se encuentran las reacciones al desempeño de El Zotoluco y de El Zapata. Pudiéramos estirar hasta lo absurdo el símil musical diciendo que los óles para Ponce son de pecho y los dedicados a Castella de garganta.

REMATE Vean y escuchen el video. Esta es, señores aficionados, la reacción con que los aficionados respondemos al temple.

PITÓN IZQUIERDO, OTRA VEZ Volvemos a la corrida. El encierro con el trapío prendido de alfileres tolerantes, también fue débil. Rodaban los animales. Con decir que el del triunfo de Castella, el de regalo, marcaba menos que el peso anunciado del devuelto por fifiriche. El piquero de querencia lo atendió y el de barrera de matadores apenas lo rasguñó. Aún así, el populacho estuvo pidiendo el indulto.

PITÓN DERECHO Finalmente con la oreja que cortó Ponce a su regalado y la anterior al primero, salió en hombros. El francés por su cuenta, cortó las dos orejas al de obsequio y acompañó a Ponce en el recorrido triunfal. La plaza llena y alborozada es un espectáculo memorable. La reventa en todo su esplendor impune. Los grupos anti taurinos pidieron infiltrar agentes en la tarde, quienes cumplieron en pitar a los picadores e incumplieron cuando aplaudían el de rodar los toros, al primer espadazo. Además, pidieron el l indulto en el 2º de regalo. Estos infiltrados piden el perdón al menor desempeño de animal noble y fijo y da la impresión que si es débil, tanto mejor. Se avizoran más toros indultados, lo que es una forma soslayada de redactar el preámbulo a las corridas verdes.

PITÓN DERECHO El toro de regalo no se menciona en el reglamento de la Monumental México. La costumbre y el uso es lo que explica su presencia que, ciertamente, recibe la bienvenida mayoritaria del público taurino, el real y el virtual. No deja de llamar la atención que siendo un participante no reseñado previamente, el toro de obsequio queda sujeto, desde su alojamiento en las corraletas y sobre la arena, a los usos y costumbres del festejo. Al salir al ruedo no recibe tratamiento distinto al de los toros anunciados días antes.

PITÓN IZQUIERDO ¿Por qué pisa la arena el toro del obsequio? (1) Porque un diestro quiere salir con el triunfo que no ha redondeado con su lote y desea tanto el reconocimiento que hasta paga por el toro (2) O bien, un empresario, insatisfecho por los toros de la lidia normal, necesita que se dé un triunfo memorable que deje entusiasmada a la afición para la siguiente taquilla.

PITÓN IZQUIERDO, OTRA VEZ. De acuerdo al comportamiento usual de los toros de lidia, no hay una certeza que el toro vaya a dar un juego tal, que el diestro triunfe. Aunque sí se cuenta con elementos que alimentan la esperanza: (1) El diestro voluntarioso que se arriesga para demostrar su valía (2) El público insatisfecho y deseoso y, por lo mismo, fácil de complacer dispuesto a aplaudir el menor esbozo de verdad taurina y (3) La sospecha que el diestro, su apoderado o la empresa, ya tenían reseñado el toro con anticipación ventajosa.

PITÓN DERECHO Cada tarde en que se “regalan” toros, los aficionados se atrincheran en dos corrillos: Los que atacan porque el toro de regalo es una ventaja para el obsequiante y los que lo defienden por considerar que es un derecho del diestro generoso que quiere trascender la tarde. Parece que no se percatan de la historia taurina: el regalo no es una práctica antigua. Simplemente por el nivel de económico que tenían los torerillos de siglos pasados, que se presentaban en las plazas cercadas con maderos y donde exponían la vida. Nos dicen los libros que un buen desempeño merecía una o dos orejas que se canjeaban por sendos perniles del animal sacrificado.

DESPLANTE De lo anterior se induce que literalmente toreaban para comer. En esa situación precaria de toreros sometidos a los calendarios de las fiestas y ferias y obligados a la peregrinación, los toros de regalo, pagados por los torerillos, simplemente eran una opción inexistente.

martes, 1 de febrero de 2011

EL TORO DE REGALO

PITÓN DERECHO El Juli, ya dijimos en otra columna, recibe el tratamiento que le daban a Carlos Arruza. El Ciclón para algunos, era un español toreando en México y cuando lo hacía en España, era un mexicano para los españoles. La rivalidad taurina entre Manolete y un mexicano, tenía diferente protagonista azteca, según donde fuera el encuentro. Si era en México, el ”mexicano” era Silverio. Si era en España, el “mexicano “era Arruza. Parecería que Arruza nunca toreaba en su patria. También a El Juli suelen tratarlo como español cuando en México y en España lo avalúan, frecuentemente, como si se tratara de un mexicano.

PITÓN IZQUIERDO Creemos que todo puede aclararse si partimos del hecho histórico que El Juli es un torero mexicano…nacido en España. Además, por si fuera poco, tomó la alternativa en Francia. La doble nacionalidad taurina, pues. Por eso los carpetovetónicos le cicatean el reconocimiento, mientras que algunos “sudacas” mexicanos le reprochan que sea de los que “se siguen llevando el oro”, cuando actúa en México.

PITÓN DERECHO Así las cosas, llega el domingo 30 de enero de 2011. La plaza México, la más grande del mundo, ocupada casi en su totalidad, esa que preside el valle de Anáhuac, muy cercana a Atenco, donde sobrevive la ganadería más añeja del mundo taurino, fundada por Hernán Cortés. Esa tarde fue el disco de arena donde se dio el milagro de que floreciera el arte y se arrumbaran las nacionalidades rencorosas.

PITÓN IZQUIERDO Esa oscura tarde invernal El Juli regaló un toro cuando había echado al mundo del “hubiera sido” cuando menos dos orejas por fallar con la espada, en su segundo del lote reglamentario. Al terminar con la vida de Guapetón, el del regalo, El Juli también había terminado, cuando menos momentáneamente, con la querella que si era una español que triunfaba en México, o un mexicano que florecía entre los suyos o un artista universal sin necesidad de tener visa alguna. La afición de la plaza México le había estampado en su cédula el título definitivo: “Torero, torero.”

PITÓN IZQUIERDO, OTRA VEZ Esa faena a Guapetón marca un hito en la vida no solamente de El Juli, sino de la misma fiesta: el momento en que el valor, la técnica, la capacidad de improvisar se hacen a un lado para que aparezca la estética bárbara de la fiesta de toros. La coreografía suave y tersa de un artista que acaricia la muerte sin ser bravucón, que danza frente al toro sin ser “pinturero”, que domina al toro, sin humillarlo, que templa la embestida sin aprovechar el viaje, que es suave sin ser lento, que nos deja ver cómo crea la belleza sin distraernos con su técnica o su valor. Óle.

PITÓN IZQUIERDO, UNA VEZ MÁS ¿Recordarán para siempre esos seis pases sin enmendar? O, esa arrucina inconclusa que resuelve con un molinete en espiral en ascenso de oro?

PITÓN IZQUIERDO. OTRA VEZ ¿Fue una alevosa ventaja, con respecto a sus alternantes haber regalado un toro? ¿Ustedes creen que si a El Payo le hubieran ofrecido otro toro, sin que tuviera que pagarlo, hubiera convenido en hacerlo?

PITÓN DERECHO Si los toros “de regalo” fueran gratis para los diestros ¿cuántos toreros se atreverían, con tal de sacarse la espina de una mala tarde en su lote reglamentario?

TEMPLANDO LA EMBESTIDA Además, para quienes cree que es una ventaja, ¿Quién asegura que va a ser bravo, noble y fijo? El toro de regalo, ¿garantiza que no va a cornear al diestro? El reglamento, ¿debería mencionar al toro de regalo?

APROVECHANDO EL VIAJE Entonces, si el público lo acepta, aunque los “conocedores” lo repudien, ¿el toro de regalo debe quedar previsto en los reglamentos? ¿Qué tal si no se hubiera regalado a GUAPETÓN? ¿Cuándo habríamos visto ese prodigio?

ESTOCADA EN TODO LO ALTO Por favor no salgan con la invidencia puritana que “No existe el hubiera”, porque tampoco gozaríamos la fantasía, ni la imaginación y esta columna tampoco tendría razón de ser. Claro que existe el hubiera.

PUNTILLA Nos atrevemos a vaticinar que próximamente veremos la diferencia entre templar y aprovechar el viaje.