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martes, 20 de abril de 2010

CORRIDA GOYESCA

PITÓN DERECHO La corrida del domingo 18 de abril, en Mérida fue de las llamadas Goyescas. La primera de las cuales tuvo lugar en Ronda, que es la plaza de toros más extensa de España. Los toreros para esa ocasión visten de blanco, con pasamanería negra medias blancas y bicornio. Aunque Goya tiene dos obras taurinas La Tauromaquia y Los Toros de Bordeaux, aparentemente los indumentos de los participantes en esas celebraciones, son copias de pinturas y grabados de la época de Goya (Principios del siglo XIX) y no de esas celebérrimas obras.Goya, como todo mundo sabe, fue un pintor mujeriego, testigo de la ocupación francesa en España, autor de obras famosas como La Maja Vestida y la Maja Desnuda. Mejor conocida ( O al menos, más observada), esta última. Se trata de una Condesa que posó por largas y intensas tardes, para ambos retratos.

PITÓN IZQUIERDO Dice la historia que ella pasaba mucho tiempo en el estudio del artista que de repente dejaba a un lado los pinceles. Súpolo el Conde quien le dio por echar un vistazo por debajo de los cuernos, al cuadro. Y como el cuadro en que había estado trabajando era el desnudo, y eso no se lo podía presentar al buenazo del Conde, Goya tuvo que atestar brochazos a otro lienzo, rápido y furioso para ocultar su agandaye. Se pintó en tiempo Guinnes el cuadro de la Maja Vestida. Pero los afortunados que hemos visto ambos originales, nos percatamos que en la Vestida los pincelazos no son los de los impresionistas que lo hacen rápido para captar la fugacidad de la luz, sino que Goya pintó con celeridad para que cuando llegara el noble Conde viera que realmente ambos habían estado en sesiones de posar y pintar. En cambio la sensualidad detallista y la tersura de los trazos de la Maja Desnuda, son otra cosa por la lentitud con que obliga al espectador a disfrutar la pintura. .

PITÓN DERECHO Bueno, ¿ Y..?

PITÓN IZQUIERDO Goya y Lucientes dibujó a la aguarfuerte la célebre colección de La Tauromaquia y Los Toros de Bordeaux. Existe una versión de 33 grabados entre los cuales Goya pone al Cid Campeador alanceando un toro, vestido con traje del siglo XV. También Goya se benefició (Otros dirían plagió) de las ilustraciones de la Tauromaquia de Pepe Hillo, publicada unos pocos años antes.

PITÓN DERECHO Todo esto es porque no podemos ser tan exigentes con los emeritenses en su corrida Goyesca, por tanto cabo suelto. Es sombrero bicornio pareció haber sobrevivido un pisotón de aplanadora. Luego algunos con medias rojas y otros con blancas. Si ponemos a un lado La Tauromaquia de Goya y vemos lo que sucedió en la plaza de Mérida tendríamos que concluir que lo de Goya ha de ser por los cuernos de los toros y por otras de sus pinturas (Recuerdo con admiración la llamada El Parasol, que es un prodigio de juegos de luces) En La Tauromaquia torean moros con pantalones holgadísimos y con turbantes. Algunos sombreros con alas anchas, hasta una chistera, gorros y redes y solamente tres bicornios. Uno en la portada lucido por el mismo Goya y otros dos en una de las láminas, de dos personajes secundarios.

PITÓN DERECHO, OTRA VEZ Otro servicio prestado por el análisis de La Tauromaquia es la evidencia que en un principio, la muleta necesariamente tuvo que haber sido una banderola cuya asta evolucionó hasta convertirse en estaquillador, mientras que la tela terminó por montarse y cubrir los dos lados..

PITÓN IZQUIERDO Volviendo a la corrida con ganado de Rosas Viejas, lo mas memorable fueron las chicuelinas de Garibay. Casi eran desdenes martinistas, porque evitaba ese torniquete de envoltorio, que nos parece detestable. Recogía al toro con el capote extendido, estando de frente, sacaba suavemente el percal y despedía al toro con un ligero vuelo de la puntita del capote. Óle.

PITÓN DERECHO Los comentaristas le dieron un pequeño achuchón a la geografía. Al igual que otros humanos que conozco, ignoran los puntos cardinales. Cualquier escolar de los últimos años de primaria está al tanto que Mérida, la capital de Yucatán está en el paralelo 21 latitud norte y por lo tanto MÁS AL NORTE que la ciudad de México, que reposa un poco arriba del paralelo 19. Entonces, ¿De dónde sacan que está al sureste? Les digo... Fuera de ese pequeño envión, habrá que decir que la erudición de ambos comentaristas es provechosa para nosotros los aficionados que no terminamos de aprender. El erudito debe ser generoso con su conocimiento.

DESPLANTE Luis Niño de Rivera, aquel del estupendo libro “Sangre de Llaguno, La razón de Ser del Toro Bravo Mexicano”, y otro aficionado cuyo nombre no capté han enriquecido la afición taurina con su sabroso programa México Bravo, justamente antes de Toros y Toreros, pero en otro canal. Ligados ambos segmentos como pases tenemos una hora de templado disfrute taurino. En hora buena. Óle.

viernes, 2 de abril de 2010

EL MEJOR


PITÓN DERECHO Alguna vez dijo Alfonso Reyes que vivía tan enamorado de la vida, que el último que le hablaba, tenía la razón. Podríamos parafrasearlo y decir que nos gusta tanto la fiesta taurina que el último torero que se sublima en el ruedo, nos parece que desplaza a los anteriores para convertirse en la nueva figura.
PITÓN IZQUIERDO ¿Cuál ha sido el mejor torero mexicano? Para empezar, ¿Se puede hablar de El mejor? ¿No será como si se preguntara uno cuál sea el mejor pintor? ¿El mejor novelista? ¿El mejor cantante? ¿El mejor, cualquier cosa? Seleccionar el mejor de cualquier asunto es eliminar al resto del grupo de notables..
PITÓN DERECHO Estamos hablando de el mejor, no el más completo, ni el más artista, no el más consistente, no el más famoso, no el que más les podìa a los toros, no el más carismático, sino EL MEJOR. Pues bien, no hay ningún personaje, de los que han llegado a la excelsitud no solamente del toreo, sino dentro del amplio mundo del arte, que pueda ocupar el trono de El Mejor.
PITÒN DERECHO, OTRA VEZ ¿Mejor Goya que Van Gogh?, ¿Mejor Pavarotti que Caruso? ¿Nureyev que Barishnikov? ¿Rubenstein que Van Cliburn? ¿Sutherland que Caballé? ¿Hopkins que Nicholson? ¿Llopis que Flores? ¿Casals que Yo-yo? ¿Netrebko que Esther Lozano? ¿Rodin que Botero? ¿Wright que Calatrava? Por supuesto que en cada una de esas colosales mancuernas y de otras miles que pueden armarse, habrá algún remate de mis preferencias. Mas sería sólo eso; una preferencia
PITÓN IZQUIERDO Todo esto viene al cuento porque desde la blanca Mérida La Tikiní me peguntó cual había sido el mejor torero mexicano. Empecé por evadirme de responder y terminé por escoger a Armillita Sus asesores taurinos (Carcano y Pérez) la orientaron y ella me replicó: ¿Y Gaona? Pues sí, Gaona no merecía la eliminación. Pero lo mismo hubiera ocurrido si hubiera preferido a Garza porque me hubieran requerido por El Soldado y si no por Arruza y si no por Pepe Ortiz y si no por Manolo Martínez, Y si no, entonces David Silveti, y si no...
PITÓN DERECHO Aprovechando que estamos en la Semana Mayor, confieso que alguna vez, en esta columna casi cometí el error de señalar al mejor de una serie de pares de toreros. Fue un desliz, hermanos, que ahora reconozco. Pero de eso a decir que porque un torero me conmueve más que otro, resulte ser el mejor, dista mucho.