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martes, 23 de febrero de 2010

PANCHO VILLA Y OTROS HÉROES, TOREROS

PITÓN DERECHO Ahora que estamos en los festejos anacrónicos del centenario y bicentenario de dos episodios torales en la historia mexicana, hurgando anécdotas de Villa para exponerlo en una charla literaria, reencontré un escritor norteamericano, injustamente excluido de los catálogos de los historiadores importantes de México, que da noticias del Centauro del Norte como sólo los fuereños pueden hacerlo.
PITÓN IZQUIERDO Se trata de John Reed, reportero norteamericano que estuvo con Villa unos años acompañándolo en sus batallas y gozó la oportunidad de conversar mucho con él. Escribió una pequeña obra llamada México Insurgente, que por cierto fue motivo de un rollo fílmico deplorable. De esas pláticas dio cuenta sabrosa de los temas que surgieron al chisporroteo de las fogatas y que nos dicen mucho de Villa y por supuesto del mismo Reed, cuyas preguntas y métodos para abordar la conversación eran (y son ) envidiables.
PERDIÉNDOLE LA CARA Este John Reed tuvo tanta certeza en sus reportes y sagacidad en su periodismo que convivió con los comunistas durante la revolución rusa del 17. Escribió “Diez Días que Conmovieron al Mundo”, un libro tan hecho al gusto de los triunfadores, que durante mucho tiempo el fue el único norteamericano sepultado en el Kremlin, ya que murió muy joven, en tierras rusas.
REGRESANDO AL TORO Nos cuenta que Villa era muy aficionado a las peleas de gallos y a las corridas de toros. Dice Reed, “Nunca perdía una corrida de toros, todas las tardes, a las cuatro, se le encontraba en la gallera, donde peleaban sus propios gallos con la entusiasta alegría de un muchacho (...) En ocasiones ya avanzada la mañana, mandaba buscar con un correo rápido a Luis León, el torero; llamaba personalmente por teléfono al matador, preguntando si tenían algunos toros bravos en el corral. Casi siempre los tenían y entonces corríamos a caballo por las calles, como más de medio kilómetro a los grandes corrales de adobe.”
PITÓN DERECHO Sigue Reed, “Veinte vaqueros separaban al toro de la manada, lo derribaban y ataban apara recortarle los cuernos. Entonces, Villa, Luis León y todo el que quería, tomaba las capas rojas profesionales del toreo y bajaba a la arena. Luis León, con la cautela del conocedor, Villa tan porfiado y tosco como el toro, nada ligero con los pies, pero rápido como un animal con el cuerpo y los brazos. Villa se iba directamente hasta el animal que piafaba enfurecido, y lo golpeaba, atrevido, en la cara, con la capa doble y así, por media hora, practicaba el deporte más grande que jamás he visto. Algunas veces, los cuernos recortados del toro alcanzaban a Villa en las asentaderas de su pantalones y lo lanzaban a través del coso; entonces se revolvía y cogía al animal por los cuernos luchaba con él, bañado de sudor el rostro, hasta que cinco o seis compañeros se colgaban de la cola del toro y lo arrastraban bramando y levantando una gran polvareda”
PITÓN DERECHO, OTRA VEZ Otro personaje de la revolución centenaria, quien por cierto prohibió las corridas de toros de 1916 a 1920, fue Venustiano Carranza. Por supuesto que algunos lo aplaudieron (Los aprehensivos de los lagos hemáticos) y otros debieron refunfuñar insultos (Los gaonistas del momento) Pero lo que no alcanzó a saber el Varón de Cuatro Ciénegas, porque se atravesó Tlaxcalantongo, fue que uno de sus sobrinos nietos partiría plaza enfundado en un terno de luces y marcaría la tauromaquia mexicana para siempre.
PITÓN IZQUIERDO Manolo Martínez toreó con tal arte que recompensó sobradamente a la afición mexicana de aquel lustro ayuno por tosquedad e insensibilidad su tío abuelo. Su arte va a durar por generaciones ya que, quienes lo vimos, dejaremos modestas letras al menos para lectura de algunos y para los más, tendrán imágenes cibernéticas replicadas al infinito de quienes no tuvieron la suerte de pasmarse con su señorío en tiempo real, como ahora se estila decir.
PITÓN IZQUIERDO, OTRA VEZ Regresemos al toro del bicentenario: la vena taurómaca de Miguel Hidalgo y Costilla es más conocida y comentada: fue ganadero de reses bravas y además torero, al igual que Morelos y Allende, quienes sin apacentar ganado, echaban la pierna enfundada en botas federicas, frente al toro.
DESPLANTE Si hablamos de las dos celebraciones belicosas, tendremos que reconocer las ricas personalidades de esos nuestros héroes de corazones con fondo suficiente para que pudieran coexistir anhelos de libertad colectiva y un sentido de sacrifico por ideales invisibles y, también con espacio para las verdades tangibles, como es el toreo donde el que muere, también lo hace de veras.

martes, 16 de febrero de 2010

ESTRELLA DE DAVID Y EL FANTASMA DEL RUEDO

PITÓN IZQUIERDO También Por la Puerta Grande se percataron que Castella traía bordada en oro la estrella de David en la espaldar. Sólo que uno de los tertulianos se preguntó si eso significaba que muy supersticioso. En ese caso lo debiera preguntarlo a todos aquellos toreros que traen imágenes santas en sus capotes de lujo y cruces sobre el corbatín. Esa observación el empleo del sustantivo “superstición” me parece inadecuado.

PITÓN DERECHO Es la fe legítima de las criaturas temerosas que se adentran a un rito en que pueden morir. La fe no solamente es refugio de los afligidos por el miedo, sino componente de la patria apacible de la mayoría de las creyentes. Y la forma en que los humanos, en esas condiciones de pánico, recurrimos a lo sagrado, cuando estamos a punto de reunirnos con él.

PITÓN IZQUIERDO Lo que también el suscrito percibió es que Castella, en el patio de cuadrillas antes de iniciar el paseíllo del Mano a Mano con Ortega, se persignó. Se entiende que no es de la confesión judía.¿Por qué trae, entonces, la estrella de David? ¿Algún obsequio para una persona que quiere distinguir?

PITÓN DERECHO Ya está claro que el único personaje taurino que no tiene inclinación por el engaño, es el toro. Lo pueden anunciar como toro, siendo novillo y a la mera hora con su inocencia aclara su edad. También se le hace salir bajo un letrero que lo anuncia con media tonelada y con su carrera de galgo le bastan dos vueltas para corregir la báscula. No engaña.

PITÓN IZQUIERDO Algunas tardes un fantasma llega a la corrida. Monosabios, peones, toreros, picadores y el público, cambian de semblante. Y no porque les eche a perder la tarde, sino porque los enfrenta a la verdad. Casi se puede escuchar el jadeo ominoso del fantasma. Luego se apersona en el ruedo que parece ampliarse para que quepa la verdad.

PITÓN DERECHO Se trata del toro-toro. La cornamenta arqueada, vuelta, pronta, amplia, aguda, astillando las maderas y con un cuerpo que no acaba de pasar frente a las miradas concentradas bajo las monteras bien caladas. Örale.

PITÓN DERECHO, OTRA VEZ Cuando sale el toro-toro como fue el caso de la corrida de Ochoa, Juan Bautista y Pepe López las cosas se aclaran y se notan los alcances y el temple de los toreros. Casi es escucha el reacomodo de los criterios para evaluar lo que se haga frente al señor Taurus.

PITÓN IZQUIERDO Nos pareció que Ochoa aprovechaba los viajes numerosos de un toro pronto y no pudo pararlos y luego templarlos, como lo hace con los viajes de toros más suaves. En cambio Juan Bautista, tal vez más hecho a ese tipo de toro, paró y pudo templar y muy bien. en el último tramo del muñecazo. Templaba que era un primor con poca permanencia en el tiempo, pero muy reposado y ahondando la despedida. Óle .

PITÓN IZQUIERDO, OTRA VEZ El viento estuvo de colado insoportable. El francés armó la muleta con el estoque prensando el pico, no envuelto por éste. Ni así evitaba el ondear peligroso del engaño. Pero fue ocasión de apreciar la técnica que cada diestro posee para resolver el lote que tuvo en suerte. Ninguno naufragó, y hasta hubo momentos de luz. El fantasma no echa a perder las corridas, las hace recuperar seriedad, arrogancia y a los aficionados nos sumerge en esa prodigiosa alegoría de la luminosa vida y de la intrigante muerte.

DESPLANTE Rafael Loret de Mola en su obra “Si los Toros no dieran cornadas” relata una estupenda anécdota. En una conversación entre Silverio y José Vasconcelos, el escritor, político, filósofo y mujeriego mexicano se sorprendió de los que ganaba Silverio por corrida, cuando estaba en su apogeo. “Yo, dicen que dijo Vasconcelos, gané una fracción de eso con mi novela Ulises Criollo, que es de las más leídas en México y tú ganas eso y mucho más en una corrida.” Entonces el Compadre respondió con sorna: “Pues a torear, Don Pepe, a torear”

jueves, 11 de febrero de 2010

CRUZARSE CON EL TORO

PITÓN DERECHO En el no tan exitoso Mano a Mano entre Castella y Ortega, éste sufrió dos achuchones que fueron más aparatosos que lesivos y cuando el médico lo dejó continuar con la faena, recordé el caso de aquel novillero herido en Mexicali, Jorge Benavides, al que no le descubrieron una trayectoria del cuerno y por poco pierde algo más que su carrera. La autorización que dieron a Ortega fue porque había sido sólo un rayón. La revolcada que le dio el toro presagiaba algo verdaderamente serio. Afortunadamente, “solo fue un rayón”.

ENMENDANDO LA DISTANCIA Una corrección: el mes de 2010 en que Don Bull dejará ayuna a la población taurina de Las Vegas será marzo, no abril. Las corridas serán el último sábado de cada mes, con excepción de diciembre en que partirán plaza el sábado 18.

PITÓN DERECHO, OTRA VEZ Como en todas las corridas, ese mano a mano fue motivo para aprender de la fiesta. Por ejemplo, no todos los manos a manos se entiende la razón para haberlos armado Los festejos mano a mano tradicionales son apetecibles, cuando hay dos toreros que hacen de los domingos un asunto impostergable y hasta bipolar entre la afición. Es decir, solamente dos interpretaciones delirantes. El resto del mundo taurino bien puede desaparece unos días. También se dan mano a mano que la afición no pidió pero que el empresario, con mucha sabiduría, los combina y logr un atarde memorable.

PITÓN IZQUIERDO Tal vez Usted como aficionado ya se percató de la manera en que el francés se cruza con el toro. Más bien cómo maniobra para cruzar al toro. Lo hace así: con la muleta en la derecha y ante un toro remiso, se coloca entre el toro y el engaño, en línea recta. Luego oscila la muleta hasta que toca al toro por el cuerno derecho, estando él entre la muleta y el socio. El toro se reacomoda para embestir y queda cruzado.

PITÓN DERECHO Hay momento de espera. Aquí el pase puede tener dos salidas por la espalda o derechazo. Si el toro acude al engaño por el cuerno derecho, con la muleta atrás del torero, Castella saca un angustioso pase por la espalda. Si el toro es tocado cuando la muleta está acomodada para un derechazo, Castella aprovecha para embarcarlo y darle una comba suave, templada y larga porque el toro estaba cruzado al momento de iniciar el trazo.

PITÓN IZQUIERDO Eso sería cruzar al toro sin necesidad de cruzarse el torero. Como Castella lo hace son suavidad y parsimonia de movimientos, pareciera que ese sería uno de sus aportes a la fiesta. Ponce en la tarde en que abrió por primera vez ante la afición mexicana, el regalo de La Poncina, también cruzaba el toro meciendo la muleta. En la preparación de La Poncina y en otros pases. Entonces, no es una novedad. Algunas veces El Zotoluco lo hace. Pero tan seguido como Castella, no.

PITÓN DERECHO Que cartel tan bien hecho tuvieron los aficionados de Guadalajara el domingo 7 de febrero: El Juli, Castella, El Conde. Órale. Las noticias locales no dijeron esta boca es mía. No supimos cuál había sido fue el saldo artístico de la tarde.

PERDIÉNDOLE LA CARA AL TORO Las noticias no hablaron de esa corrida, pero si nos pusieron al tanto de que un equipo había humillado a otro. Como si las justas deportivas fueran para humillar al vencido. Deberían incluir en las campañas contra la contaminación, la que hacen del lenguaje. Revisar el empleo de los verbos, sustantivos, adjetivos, algunos tan fuera de sentido. Mientras que los del micrófono dicen: Corrió para doscientas yardas. ¿Y que nos dicen de intercepción, en vez de interceptación? Y luego eso de que no pueden estar en la cancha de futbol, sino que “Estamos en lo que es la cancha de futbol ...” No dicen que están en el antro Bar Bar: Dicen, “Estamos en lo que es el antro Bar Bar”.¿Habrán alguna vez abierto un diccionario? O para decirlo como lo harían ellos: ¿Habrán abierto alguna vez lo que es un diccionario?

DESPLANTE Claro que lo que dicta el anterior párrafo es la irritación porque la fiesta taurina no recibe tanto espacio. Nos taladran con tantos y tantos nombres de jugadores de básquet, de tenis, de fut sóquer (Sé que en inglés se escribe basketball, tennis, football soccer), que serán olvidados dentro de un año en los libros de la trivia. Todos reciben más espacio que los artistas de los que seguiremos reconstruyendo sus faenas por mucho tiempo. Eso cala.

LEVANTANDO AL TORO A este aficionado ha llamado la atención la presencia de un símbolo judío en la fiesta de los toros. Las veces que ha toreado Castella este año, en la espalda de su casaquilla trae bordada en oro la estrella de David. Esa que se traza con dos triángulos equiláteros y que es distintivo hebraico. No deja de llamar la atención su presencia en el espaldar del francés. Don Pepe Alameda escribió un libro llamado El Toreo, Arte Católico con su habitual destreza idiomática.

miércoles, 3 de febrero de 2010

SIGUE LA FIESTA VERDE Y TAL VEZ LA ROJA

PITÓN DERECHO La fiesta se resiste a morir. Está debilitada, pero vive. Aunque ya se ven ciertos signos vitales: nuevas figuras mexicanas y la usual generación de españolas, no llega más allá del “ya merito” Este repunte fue por arte de magia, si entendemos como magia el riesgo que toman los empresarios que se juegan la lana, los toreros que arriesgan la vida, los aficionados que nos resistimos al aburrimiento. Todos integraríamos la tauro magia. Entonces sí, la fiesta sonríe desde los tendidos ralos, por arte de magia.

PITÓN DERECHO, OTRA VEZ Pisan fuerte El Cejas, Garibay, Adame, El Conde, Israel, Ochoa y más allá vienen Michelito y las enésimas generaciones de LLagunos y Silvetis.

PITÓN IZQUIERDO Eso en México y en el extranjero Don Bull empresario mexicano en Las Vegas, anuncia corridas cuando menos una por mes (Excepto abril), a lo largo del 2010. La pregunta sigue con los pies clavados en la arena del Equestrian Center, del South Point Hotel ¿Podrá sobrevivir la fiesta en clima artificial? Pensamos en el clima cultural puritano, que para la esencia de la tauromaquia resultaría artificial. El otro, el operado con el termostato, no ofrece problema tercermundista.

PITÓN DERECHO No sólo las promesas alivian el presagio de la extinción de uno de los más ancestrales espectáculos, sino también el desempeño de los consagrados como El Juli, José Tomás, Sebastián Castella, El Cejas, El Zotoluco.

PITÓN IZQUIERDO Los cofrades de Por la Puerta Grande, se pronunciaron por Castella, porque les gustó más que José Tomás. Particularmente después de la reciente faena magistral que hizo el francés en la México. Es un asunto de personalidad. Ambos son referentes para justificar por qué el toreo es un arte. Ambos no dejan que en vez de un óle, salga un bostezo. Les gusta José Tomás, pero menos que Castella. ¿Qué puede decirse?

PITÓN IZQUIERDO, OTRA VEZ Una pregunta, ¿A quién quieren imitar algunos toreros actuales? La respuesta que cualquier aficionado conoce, nos recuerda que la personalidad es fundamental para dibujar íconos en todas las degustaciones. Por nuestra parte, nos inclinamos por la personalidad, no por el oficio. Por supuesto que disfrutamos a una personalidad que sepa torear y a un artista que tenga oficio. Por decirlo de otra manera, preferimos a un torero con más personalidad que oficio, y no a un torero cuyo oficio sea mayor que su personalidad.

Aún así marcada nuestra preferencia creemos que El Juli es el más torero de todos. El de mayor personalidad, José Tomás.

PITÓN DERECHO ¿Vieron la estocada de El Juli y cómo no paseó las dos orejas tan merecidas que le concedieron, pero que por algunos chiflidos dejó? ¿Vieron la estocada de El Cejas y cómo paseó las dos orejas, no tan merecidas como las de El Juli?

DESPLANTE La pasión ciega a los apasionados. Los que creen que El Cejas estuvo a la altura de El Juli, son tan apasionados como los que creemos que fue superior El Juli. Nosotros no le vamos al mexicano nomás por serlo. Bueno, sí. Le voy cuando el mexicano soy yo y el otro no tiene el mismo privilegio. Pero fuera de esa situación insólita, no soy nacionalista en el arte, ni en los espectáculos. Y lo que percibo es que cuando torea un español y un tenoshca, en México, de salida el mexicano lleva las simpatías que pueden causar tolerancia y hasta ceguera al momento de apreciar los méritos de su desempeño.

PITÓN DERECHO, OTRA VEZ Pero de esta fiesta con coros en el campanario nacionalista y eventuales bofetadas, a una fiesta celebrada lánguida y sensatamente, como la de estos días, prefiero la apasionada. Por qué, ¿Qué tan bueno puede ser un torero que no esté uno, frenético seguidor dispuesto a enseñar el cobre, con tal que los demás lo reconozcan como el mejor?

RECORTE FINAL Como dijeron de un licenciado: Bueno, es honrado, pero honrado, honrado, lo que se llama honrado, no. También así pueden decir algunos aficionados de su torero: Bueno, es mucho mejor que el tuyo, pero como para darme un tirito contigo, todavía le falta